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Comparativo: Kymco Like 125 vs Yamaha Vity
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ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Ivan Bolaño Fotos Diego Sperani
El resto de vehículos los ven pasar porque los escurridizos Kymko Like y Yamaha Vity están ideados para perderse en la más atestada de las ciudades. Nada es demasiado estrecho para ellos, ni demasiado lejos, ni demasiado tarde. Pequeños, baratos, poco bebedores y muy manejables... scooters que se cuelan por todos los lados y que... ¡no podrás atrapar!
Su terreno de juego predilecto se encuentra, sobre todo, en las grandes urbes. Y cuanto más enmarañado sea el tráfico al que se enfrentan, mejor. Los dos scooters que nos ocupan en el comparativo de este mes no tienen nada de exclusivo ni de potente, no son elegantes ni deportivos... pero sí muy especiales. Son ratoneros por excelencia. Kymco Like y Yamaha Vity definen mejor que ningún otro las virtudes de los scooters de genética meramente urbana: ágiles, ahorradores y funcionales. Si lo que te importa es cruzar la ciudad para llegar a tu cita o trabajo, sin más pretensiones que librarte del lioso tráfico a bordo de un vehículo seguro y fiable, estate atento. En estas páginas lo encontrarás, ya que hemos probado y analizado en ellas dos de los scooters que mejor se adaptan a esta definición. Veamos quién se acerca más.
No podíamos empezar de otra manera. La primera de las grandes ventajas de estos dos scooters es su precio. ¿Los hay más baratos? Sí, pero quizás no te ofrezcan tanto por tan poco: el Like salió a la venta a mediados del año pasado a un precio de 1.899 euros (+ seguro obligatorio incluido); el Vity, presentado en 2008, se comercializa a un precio de 1.999 euros. Por tanto, estamos ante dos cifras muy competitivas –o, como se dice últimamente, “anticrisis”- que harán las delicias de los bolsillos más jóvenes y modestos, o de aquellos que, simplemente, no deseen realizar un desembolso inicial mayor. ¿Y qué hay del mantenimiento? Si te suena la frase “consume menos que un mechero” ya tienes respuesta. En ambos encontramos consumos de esos que detestan los dueños de las gasolineras: un 3,3 l/100km en el Like y un 3,1 en la Vity. Pensando en esto, ambos son scooters más que recomendables. Y con la que está cayendo… todo con la confianza y tecnología de dos marcas con pedigrí.
El Like, diseñado por el italiano Massimo Zaniboni inspirándose en las Innocenti Lambretta de 1960, dispone soluciones muy propias de los scooters originales: gran espacio para piloto y pasajero, suelo plano, el cuerpo central prolongado, cachas largas y redondeadas, faro redondo e indicadores de dirección enrasados en los flancos. Todo le otorga una sensación de scooter robusto y funcional, que además permite una gran capacidad de carga: hueco bajo el asiento con espacio para un casco integral, guantera tras el escudo –que incluye una toma eléctrica– y un portapaquetes de resina con baúl de serie incorporado (su cerradura es común al contacto y apertura de asiento). En el centro del manillar encontramos un cuadro de instrumentos de formas redondeadas: indicadores luminosos, reloj digital, velocímetro, nivel de gasolina y cuentakilómetros total. El Vity –que ya hemos descrito en alguna ocasión en esta revista-, más aséptico en su diseño, presenta unas líneas más actuales y trazos sencillos, con un frontal “narizón” y pabellón bajo, y una zaga más liviana que da una sensación de desproporción. Su escudo frontal, que recuerda en cierto modo a la antigua Honda Bali, contribuye a acentuar dicha percepción y, dicho sea de paso, hace poco recomendable ajustar el Vity a las paredes hasta tocar con la rueda al aparcarla, ya que lo único con lo que conseguiremos tocar (y arañar) será con el protuberante carenado. No es un scooter tan agraciado como su compañero de baile, pero es resultón. La marca no ha escatimado funcionalidad en su desarrollo y propone soluciones económicas pero agradecidas: en el compartimiento que hay debajo del asiento cabe perfectamente un casco integral y además cuenta con una útil guantera en el carenado protector de piernas, ideal para tener a mano objetos pequeños. Y si tienes que cargar objetos de mayor tamaño, el Vity cuenta con un portaequipajes. El salpicadero analógico ovalado es sencillo y práctico: cuentakilómetros, nivel de combustible, kilometraje, testigos y un pequeño avisador para el cambio de aceite. No hubiera estado de más incluir un pequeño reloj, muy útil para el día a día, pero teniendo en cuenta su bajo precio, no es de extrañar que echemos de menos algunos elementos de equipamiento que solemos encontrar en otros scooters de precio superior.
Dos pequeños pero honorables monocilindros se encargan de impulsar a estos dos scooters. El del Yamaha se trata de un motor monocilíndrico de cuatro tiempos de 125 cc con dos válvulas, inclinado hacia delante y construido para proporcionar fiabilidad y mínimos costes de uso. Desarrolla una potencia de 8,6 CV a 7.500 rpm y un par máximo de 9,2 Nm a 6.000 rpm. Llega equipado con inyección electrónica para mayor suavidad y refrigeración por aire para acrecentar su facilidad de mantenimiento. El propulsor de cuatro tiempos del Like 125 –que proviene de la gama Agility y Agility City- cubica también 125 cc, y rinde una potencia de 9,3 CV a 7.000 rpm. El par motor máximo es 9,1 Nm a 6.500 rpm, respectivamente. Con sistema de arranque en frío “Bypass Starter” y el sistema de control de emisiones SAS mediante una válvula que hace acceder aire en el escape, el bloque motor está construido en aluminio, con cilindros fundidos en hierro y con tratamiento anticorrosión. Las válvulas están accionadas por un árbol de levas en cabeza y balancines (SOHC). Encontramos la primera diferencia destacable en la alimentación: en el Like está resuelta con un carburador Keihin de 22 mm contra la inyección del Vity. El Like calza neumáticos de 120 mm delante y 130 mm detrás, acompañados de unas llantas con un diseño de doble radio en cruz y un diámetro de 12”. El tren delantero está suspendido de una horquilla hidráulica en ambas versiones. El trasero monta doble amortiguación y permite el reglaje de la precarga del muelle en tres posiciones. La frenada del Like 125 está a cargo de dos discos de freno. El bastidor es un simple cuna desdoblado a la altura de los pies, que se cierra en la parte posterior del scooter. En el Vity, sin embargo, las pequeñas ruedas son de 10”, que unidas a la compacta distancia entre ejes de 1.250 mm regalan al usuario una gran maniobrabilidad, muy bienvenida en los enfrascamientos del tráfico urbano. El freno delantero de disco (180 mm) ofrece una eficaz y predecible frenada en combinación con el tambor trasero. Su chasis compacto es otra de las virtudes que aseguran el buen comportamiento y agilidad de este scooter.
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