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CANGUROS SOBRE RUEDAS

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CANGUROS SOBRE RUEDAS

Viva Scooter nº 015

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1. Introducción

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Obligado a moverte en un entorno urbano, hace años que el scooter se ha convertido en tu tabla de salvación. Atrás quedaron los problemas de aparcamiento, los atascos y el llegar siempre tarde. Y todo a un coste más que razonable. Ya no sabrías que hacer sin él. Pero un nuevo compromiso de transporte te inquieta. Dentro de poco deberás llevar a tu hijo al cole. Barajas la posibilidad de retomar viejos hábitos y volver a coger el coche. Ni hablar. La otra opción es el transporte público, pero es lento y poco fiable. Tampoco. Finalmente piensas: ¿Y si le llevo en el scooter? En VIVASCOOTER hemos confeccionado un informe que incluye consideraciones y recomendaciones de todo tipo para intentar ayudarte.

QUÉ DICE LA LEY
Echando un vistazo al marco legal vigente, o sea, la Ley 17/2005 de 19 de julio, más conocida como la ley del “carné por puntos”, su artículo 11 apartado 5º dispone lo que sigue: “...Queda prohibido circular con menores de 12 años como pasajeros de ciclomotores o motocicletas, con o sin sidecar, por cualquier clase de vía. Excepcionalmente, se permite esta circulación a partir de los siete años, siempre que los conductores sean los padres o madres, tutores o persona mayor de edad autorizada por ellos, utilicen casco homologado y se cumplan las condiciones específicas establecidas reglamentariamente...” El régimen disciplinario previsto en el anexo III de la misma ley, sanciona su incumplimiento con la retirada de 2 puntos a nuestro permiso de conducción. El artículo es claro. Y la sanción también. Si tu vástago no cumple los requisitos, olvídate. No querría dejar escapar la oportunidad para cuestionar una ley que sustrae a los padres la potestad de decidir lo más conveniente para sus hijos. Supongo que la intención del legislador limitando el acceso en función de la edad, debe obedecer a cuestiones de tamaño físico del menor.

CON TU SCOOTER
Más que nunca hay que prestar atención al estado de los neumáticos. De hecho, no dejamos de llevar un cierto sobre peso. El dibujo ha de estar en buenas condiciones y las presiones siempre controladas. Para ello, te recomiendo que busques un manómetro fiable. En algunas gasolineras los vemos rodando por el suelo o recibiendo golpes, y eso acaba desajustando su mecanismo de precisión y falseando los datos de lectura. Vigila. ¿Cuánto tiempo hace que no cambias el neumático? Si tiene más de 4 años debes sustituirlo independientemente del aspecto y el grosor del dibujo. Con el paso de los años, la goma pierde su elasticidad (se acartona), le cuesta adquirir su temperatura de trabajo y acaba siendo incapaz de proporcionarnos la adherencia mínima necesaria para circular con seguridad. En mojado, todavía peor. En otro orden de cosas y por si las moscas, verifica la letra pequeña de la póliza del seguro para saber a ciencia cierta que la presencia del pasajero queda cubierta.

CON TU HIJO
Antes que nada, debes preguntarle si quiere ir al colegio en moto. Con casi toda probabilidad, la respuesta afirmativa irá acompañada de un salto de alegría. Pero es necesario que se lo consultes, ya que si no le ves del todo convencido o manifiesta abiertamente aversión o miedo, no insistas. Por él y por la conducción. No hay nada peor que un pasajero, que por pánico, empieza a moverse encima de la moto para “reconducir” los movimientos e inclinaciones. Estudia detenidamente la posición que deberá adoptar el pequeño encima de la moto y busca la mejor solución para que permanezca sujeto al conjunto. Ya sea agarrando sin problemas tu cintura, o utilizando los asideros. Comprueba en que posición quedan los pies respecto de los estribos y con todos los elementos, decide la solución postural más segura. Después, vendrá lo más difícil: hacer de padre. Deberás concienciar a tu pequeño de la importancia de adoptar la posición que has decidido y además, conseguir que la mantenga disciplinadamente durante todo el trayecto. Ahí ya no podemos ayudarte. También debes tener en cuenta la cartera de los libros, que cada vez pesa más. Procura liberar a tu hijo de esa carga, no sólo por comodidad, sino también por seguridad. Si tienes un cofre trasero, evita la tentación de alojarla en él. Colocas peso en el peor sitio posible para un scooter: atrás y arriba. En primer lugar, modificas el reparto de peso en los ejes aligerando la rueda delantera, cosa que no mejora su adherencia. Y en segundo lugar, desplazas el centro de gravedad hacia arriba, lo que perjudica la maniobrabilidad. Por poco que puedas, es mejor alojarla en el estribo delantero, bien sujeta al gancho del porta cascos o a otro soporte que ofrezca plenas garantías de que la cartera no va a desplazarse lo más mínimo, permitiéndote además, conducir con comodidad.

CON LA CONDUCCIÓN
Mantén una conducción lo más predecible y suave posible. Y sobre todo, aumenta las distancias de seguridad. No seas agresivo en la conducción. Evita acelerar y frenar bruscamente para facilitar a tu hijo la tarea de sujeción. No tengas prisa por llegar. Recuerda siempre lo que llevas a la grupa del scooter. No circules en paralelo con los vehículos situados en los carriles adyacentes. Si no puedes conseguirlo (lo más probable en una gran urbe), sitúate y mantén una posición tal, en la que estés seguro de que tus vecinos de carril puedan verte sin problemas. Evita estar en posiciones cercanas a los puntos ciegos de sus retrovisores. Al conductor de un coche, es mejor no complicarle el trabajo. Extrema la vigilancia con los retrovisores, además de utilizarlos como ayuda para cambiar de carril, aprovéchate de ellos para controlar, de tanto en tanto, lo que está pasando por detrás. Sobre todo, en frenadas bruscas que acaban en una detención inesperada o cuando estés parado en un semáforo.

CON LA ROPA
Si tú llevas guantes, chaqueta aislante y soto casco, ¿por qué el pasajero ha de ser menos?. Él soporta las mismas inclemencias meteorológicas. Esto también sirve para tu pareja. Procura equipar al pequeño con prendas ligeras y confeccionadas con materiales transpirables e impermeables tipo “Goretex” o “Thinsulate”, aunque los más económicos de “Cordura”, también son una buena opción. Si tienen protecciones, y bandas reflectantes mejor. Aunque si a tu hijo le gusta ir a la moda, posiblemente lo de las bandas reflectantes, deberás negociarlo.

CON EL CASCO
Tenemos dos soluciones: el casco integral o el “jet”. Ambos perfectamente válidos, pero es preferible inclinarse por los de tipo integral. Aunque no siempre es posible. Algunos niños manifiestan una cierta sensación de angustia sólo con probárselos. En lo que respecta al material de fabricación, escoge la fibra antes que el poli carbonato. Este último es algo más pesado, y en consecuencia, algo más incómodo. Lo que sí es imprescindible si nos decidimos por uno de tipo “jet” es que incorpore pantalla o visera protectora, para aislar a los ojos de la brisa y las impurezas e insectos que pululan por el aire. Con el modelo decidido, seremos rigurosos a la hora de elegir la talla. Evita ser cicatero comprando el casco con alguna talla más para poder aprovecharlo durante varias temporadas. Un casco no es un chándal. Emplea el tiempo que sea necesario hasta dar con la talla que se adapte mejor a tu hijo. El truco está en que el casco debe quedar sujeto (si el niño agita la cabeza, no debe “bailar”) y a la vez debe estar cómodo y sin apreturas. Puede pasar que con un modelo en concreto, en ningún caso se den las circunstancias de sujeción y comodidad esperadas. Prueba con otro modelo o fabricante, hasta que encuentres el casco que mejor se adapte. Aunque las tallas coincidan, los diseños interiores del espumado no siempre son iguales. Ante cualquier duda consulta con el vendedor. También es de vital importancia que el casco esté bien abrochado. ¡No hay que olvidarlo!

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