Volver

Portada » Reportajes » Reportajes » EN DEFENSA PROPIA

Etiquetas

Carretera   Ciudad   conducción   defensa   vía    zigzaguear  

Top artículos

EN DEFENSA PROPIA

Viva Scooter nº 018

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Constantí Seguer 

1. Introducción

cerrarEnviar este artículo a un amigo:

Datos de tu amigo:

Tus datos (para poder indicar quién se lo manda):

En este capítulo reflexionaremos sobre la utilización de la vía pública por parte de todos los usuarios. Utilización que debería basarse en el respeto mutuo entre todos los implicados y que por desgracia no siempre es así. Por este motivo debemos conducir y actuar en defensa propia. Detallaremos algunas de las situaciones más habituales en las que podemos vernos involucrados por la ciudad o carretera.

Los usuarios de vehículos de dos ruedas somos, junto con los ciclistas, los más débiles y frágiles en el tráfico. Por eso debemos estar atentos siempre de no bajar la guardia nunca estando alerta para cuando los demás intenten “invadir” nuestro “espacio Vital” y así poder evitar que nos coloquen o colocarnos nosotros mismos por su culpa, en una situación de riesgo. La moto o el scooter, al contrario que el coche, depende en una gran parte de la seguridad activa debido a su gran maniobrabilidad y a su contenido peso. Una moto, a la misma velocidad que un coche, siempre frenará mejor, pues su menor peso ayuda de forma determinante a ello y además tiene grandes posibilidades de “esquivar” el peligro. De todos modos, la seguridad pasiva (aquella que nos protege de las consecuencias del accidente) tampoco está ausente en nuestro vehículo preferido, pero debemos incorporarla nosotros personalmente protegiéndonos con un buen casco, usando siempre guantes, y por supuesto una buena chaqueta con protecciones en codos, hombros y espalda.

DEFIENDE TUS DERECHOS, NO TE APARTES
Aunque creas que circulas despacio en comparación a la velocidad que percibes a tu alrededor, aunque creas que estás estorbando al resto de los usuarios de la calzada... nunca circules pegadito a la ralla blanca de la derecha de tu carril, porque quien te siga, en cuatro ruedas, puede interpretar que deseas parar o bien que le dejas pasar, y puede que decida hacerlo aunque no haya suficiente espacio para adelantarte con total seguridad. Si te adelanta te meterá en una situación peligrosa y tú, sin querer le habrás incitado a ello. Si el espacio real para adelantarte existiera, ellos no necesitarán que tú te apartes, te adelantarán correctamente y punto. Aunque tu dos ruedas sea lento como un caracol, aunque estés en rodaje, nunca te pongas al lado derecho del carril, pues eso, entre otras cosas, indica inseguridad y tú no sabes quien está a los mandos del coche o furgoneta que tienes detrás y recuerda.

ALEJADOS DE TU RUEDA TRASERA
Situaros en una carretera con una larga línea continua, circulando a velocidades legales pero bajas (80/100 km/h) pues bien al minuto tendremos al descerebrado de turno enseñándonos el morro, “empujando”, diciéndote que te apartes que la carretera es suya y quiere pasar, hasta te pondrá el intermitente y te hará luces. Pues bien en este caso lo más normal es que te entre miedo. Pero no estás indefenso, al contrario, puedes darle algún susto y ponerlo en su sitio, te cuento: cuando notes que se acerca demasiado toca levemente el freno, lo justo para que se encienda la luz pero no reduzca tu velocidad, hazlo cuantas veces sea necesario para que entienda el mensaje. Si todo y con eso ves que no lo capta, empieza a frenar de forma más contundente, reduce tu velocidad progresivamente, ponle los “Warning” si tienes, juega con los intermitentes, llama su atención, verás como de repente se da cuenta de que se está pasando. Si sigue insistiendo, tú mismo. La inmensa mayoría de la gente se da por aludida y se separa de ti, aunque te parezca un juego peligroso, más peligroso es circular mucho rato con un salvaje (por llamarlo de alguna manera suave) pegado a tu rueda trasera y empujando.

QUE NO TE “INVADAN”
Los coches respetan menos el derecho a usar un carril cuando es una moto el que lo ocupa. Esto sucede porque, sin mala fe por su parte (es de suponer), el automovilista espera que tú, que circulas tranquilamente en moto por tu carril, abandones de un momento a otro tu lugar para zigzaguear entre coches, y en parte porque no te ha visto, si es por eso, porque estás en la “zona ciega” del automóvil, evítalo apartándote de antemano. En la ilustración te mostramos las zonas ciegas de un turismo, grábatelo en el disco duro de tu cabeza que te será muy útil. Si a pesar de todo ves que no vas a poder esquivar al infractor siempre tienes los trucos de la “conducción defensiva” que comentamos en el número anterior. Ya sabes, el pulgar izquierdo situado encima del botón del claxon y dos dedos (índice y anular), también siempre sobre las levas de los frenos. Estas posiciones te permiten ganar unas décimas de segundo, que en alguna ocasión marcan la diferencia entre una anécdota y un accidente. Cuando inicien la maniobra, toque de claxon, para que la próxima vez mire bien y no inicie ninguna maniobra sin estar completamente seguro de que ahí hay o no hay una moto.

LA BUENA IDEA
Todo lo que hemos visto hasta ahora se resume en una sola apreciación: te das cuenta de que algo va a pasar ya (te van a invadir cerrándote, te van a cortar el paso, etc.) y obras en consecuencia. Esto suele suceder porque no somos tan visibles en el tráfico como pensamos, es decir la mayoría de las veces el que te está poniendo en peligro no lo hace por puro sadismo, si no porque no te ha visto. Por lo tanto, a parte de conducir a la defensiva, hemos de aprender ha hacernos lo más visibles posible, de ahí nuestra recomendación de practicar una “conducción defensiva” con mil ojos en todas partes, delante, en los retrovisores, a los lados, y sobre todo estar preparados para frenar en estado de emergencia. Pero a parte de esto podemos hacernos más visibles conduciendo de día con el dedo en el botón de las ráfagas, con el otro dedo encima de la bocina. Recordad la frase “mejor conductor cabreado que motorista en el suelo tirado”, y si la cosa se complica y no puedes dejar atrás el follón que se avecina por falta de velocidad de tu moto, o porque no hay por donde escapar, pues frena y mantente a una distancia segura. Todo esto sin olvidar, claro está, de ir siempre bien equipado para circular en moto.

1. Introducción

Puntúa el artículo
- Puntuación media 3/5 (275 votos)




Para identificar tus comentarios regístrate o accede si ya eres usuario.

Aviso legal - Acerca de - Contacto - Política de privacidad - Mapa Web - MC Ediciones - Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - BARCELONA