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Honda SH125i vs Suzuki Sixteen 125 : Pulso en la ciudad

Viva Scooter nº 028

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1. SH 125 vs Sixteen2. En marcha3. Conclusión4. Ficha técnica SH1255. Ficha técnica Sixteen

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Una marca el ritmo del pelotón de ruedas altas urbanitas, y con una nueva y moderna imagen pretende perpetuarse en el primer peldaño de las motos más vendidas de todos los tiempos. La otra, aspirante a su trono en el segmento, intenta ponérselo difícil con una entrega de prestaciones y acabados a la altura e ideal para el uso urbano. Scoopy y Sixteen miden sus fuerzas...

Ya tenemos duelo. Ha pasado poco más de un mes desde que la última generación del popular Scoopy pisó por primera vez el asfalto de nuestras calles, y ya se ha buscado un digno y duro rival contra el que medirse. La SH y la Sixteen se parecen en su estilo, su arquitectura y objetivos: las dos presumen de ruedas altas, un perfil y mesuras similares y ofrecen a su potencial cliente parecidas sensaciones y comportamiento.

Por trayectoria y éxito de ventas en nuestro país, la Scoopy se encuentra un peldaño por encima de todas. Y es que la SH es el modelo de scooter más vendido de todos los tiempos, superando desde su debut en 1984 las 160.000 unidades matriculadas en nuestro país. Contra unas cifras de tal magnitud, el resto de los scooter situados en su cuota de mercado no hacen otra cosa que intentar seguir sus pasos. Y es el Suzuki Sixteen uno de los modelos que mejor ha interpretado las necesidades de sus potenciales usuarios, igualándose irreverentemente en medidas, expectativas y prestaciones a la real Scoopy, que ahora se ha rejuvenecido para intentar perpetuar su reinado. La Sixteen, por su parte, ha entrado en su primer año de existencia en el ranking de las 100 motocicletas más vendidas de 2008 (rozando el 0,5% de la cuota de mercado), lista que encabeza (con un 3,6%) la SH125.

Fachadas parecidas


Rivalizan estéticamente como pocas otras. Sus arquitecturas encuentran más de un punto de tangencia y asemejan fuertemente a estos dos scooter. La nueva SH125i ha recibido un restyling lleno de vitalidad. Sobre la herencia de su antecesora, Honda ha desarrollado la nueva generación fiel a las señas de identidad que siempre la han caracterizado, pero con aires más modernos. El diseño de la Sixteen -claramente inspirado en la anterior generación de su homólogo- ofrece también una imagen esbelta y compacta. Su faro delantero, que recuerda al de la deportiva GSX-R, se sitúa en la parte delantera del manillar, por encima de la personal rejilla en forma de V, la misma distribución que la de la Scoopy, que además incorpora como novedad un pequeño parabrisas que corona la parte frontal, para ofrecer una mayor protección aerodinámica (extraíble y sustituible por un parabrisas Honda original). Bajo él, el faro delantero multireflector con lente transparente y el radiador flanqueado por dos largos intermitentes completan su delantera, ahora ligeramente más alta y estilizada. El reestructurado cuadro de instrumentos se compone de un velocímetro central, relojes de temperatura de refrigerante y gasolina, luces testigo y reloj horario LCD. En la Suzuki, la instrumentación tiene indicadores de temperatura y carburante a izquierda y derecha del velocímetro. De espacio de carga ninguna de las dos va sobrada. Ambas pueden albergar bajo su asiento un casco tipo jet y pocas cosas más, si bien la Sixteen ofrece además un hueco delantero cerrado con llave para pequeños objetos.

En cuanto a posición de conducción, Honda ha querido depurarla con un retoque de centímetros: el asiento, que este año ha sido rebajado en 1 cm, continúa en su línea de comodidad y amplitud –tanto para el piloto como el pasajero-, y dispone de un espacio para las piernas incrementado en 2 cm, con plataforma plana, y de unos reposapiés abatibles para el pasajero en forma de ‘ala’ del mismo color que las piezas inferiores de la carrocería. Prácticamente el mismo espacio del que se disfruta en su oponente, también con plataforma plana, suficiente hueco para las piernas y holgado asiento. En ambas marcas ha primado la ergonomía, con una forma de manillar y postura de los brazos que permiten una conducción relajada y segura, ayudada por el poco peso (135 kg la Sixteen y 136 la SH) y sus llantas de 16” (100/80 delante y 120/80 detrás), para ofrecer un scooter totalmente manejable incluso en circunstancias de tráfico denso.

La Scoopy estrena además una elegante barra decorativa que recorre el lateral del asiento luciendo el logotipo el modelo en relieve y, en la parte trasera, mantiene su afilado colín y su personal piloto. Para aparcar, los dos modelos disponen de un caballete central y de un gancho portaobjetos. En el depósito de carburante, la Sixteen ofrece un litro más que la Scoopy (8,5 y 7,5 litros respectivamente).

Para todos los públicos


En las dos encontramos monocilíndricos de 4 tiempos e inyección de gasolina -simple árbol de levas en culata y refrigeración líquida- diseñado para un uso cotidiano, con comportamientos similares en la búsqueda de aceleraciones breves e intensas para sortear el tráfico urbano y una estabilidad en la trazada de curvas y zigzagueos confortables. En la Scoopy descubrimos un par enérgico de bajo a medio régimen, ideal en las salidas desde parado. Su funcionamiento general, eficiente y suave, y su motor compacto le confieren una gran manejabilidad al conjunto. Por su parte, la Sixteen, pese a ser menos fulgurosa en las salidas que su adversario, dispone de un sistema de control de ralentí ISC que facilita el arranque y ofrece unas prestaciones aceptables.

Justo en su parte frontal, bajo el faro colocado en los dos modelos bajo la pipa, el radiador de ambas recibe el impacto de aire y proporciona una eficaz refrigeración a pesar de su tamaño compacto, asegurando unas excelentes temperaturas de funcionamiento. En su afán por respetar la normativa Euro3, ambas marcas han incorporado en sus modelos sistemas que reducen las niveles de contaminación. El motor de la Scoopy incorpora un catalizador de gases de escape HECS3, con sensor de oxígeno, que mantiene al mínimo las emisiones nocivas de escape3. En la Sixteen, un sensor de O2 ofrece información al ECM sobre la cantidad de oxígeno para garantizar la mejor mezcla de aire y combustible, mientras que el catalizador también reduce las emisiones de sustancias tóxicas.

La frenada era la asignatura pendiente de la Scoopy. Ahora la aprueba –ya que ha cambiado el freno de tambor por el disco trasero- y con nota alta, para ponerse a la altura de los dos discos de la Sixteen. Ambas cuentan con el sistema de frenada combinada, que refuerza la frenada mediante un mecanismo que, cuando se frena con el trasero, se acciona también parte del disco delantero. Por lo que respecta a las suspensiones, la Sixteen equipa en el tren delantero horquilla telescópica, muelle helicoidal con amortiguación hidráulica de 95 mm, y en el trasero monta doble amortiguador hidráulico de 85 mm regulable en tres posiciones. La Scoopy dispone horquilla telescópica de 33 mm delante, con 89 mm de recorrido de eje, y una unidad basculante con dos amortiguadores detrás, con 83 mm de recorrido de eje. Las dos mantienen unos niveles de absorción ideal para su función urbana, puesta a prueba siempre por los asfaltos urbanos imperfectos.

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