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Kymco X-Citing 250 R : Test Gran Turismo

Viva Scooter nº 024

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Jordi Bonany  Fotos  Diego Sperani 

1. Kymco X-Citing 250 R2. Pasajero y carga3. Ficha técnica4. Valoración

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Il Dottore Fabio Taglioni, inolvidable diseñador de los motores en “V” de Ducati e inventor del sistema Desmodrómico de distribución que usan estos, afirmaba que una moto deportiva nunca debía superar los 180 kg de peso en orden de marcha. Esto viene a cuento por que Kymco cataloga de Deportivas a sus X-Citing, y es una X-Citing, la 250, la que probaremos este mes en nuestro Test Gran Turismo. Afortunadamente para nosotros la Kymco X-Citing 250 si es una deportiva, pero nada extremista.

En autopista


La verdad es que este Kymco me ha sorprendido, ha resultado ser bueno donde yo creía que no lo sería y no tan bueno donde yo esperaba más de él. Nada más acercarte a él te das cuenta de que en carretera y autopista vas a viajar confortablemente y seguro encima de este mega, sin embrago eso no ha resultado del todo cierto ya que en autopista adolece de una muy justa velocidad máxima y lógicamente de un crucero un tanto lento, en plano y con el motor en zona roja, apenas distinguía los 120 km/h de marcador, esto, acostumbrado a las prestaciones de los motores Quasar de Piaggio (139 km/h de marcador) y el fabuloso 250 que monta el Yamaha X-Max (148 km/h de marcador), francamente, sabe a poco, sin embargo no es su única pega en este ambiente, ya que su asiento es duro…muy duro y eso repercute en el cansancio prematuro a sus mandos, es cierto que las motos nuevas suelen tener los asientos duros, pero es que el de este es una pasada. Como positivo destacaremos una habitabilidad más que generosa para dos ocupantes y una estabilidad impecables a la velocidad máxima que puede desarrollar su propulsor, tanto en recta como en curvas “rápidas” en la autopista. Un aprobado alto para el X-Citing en Autopista.

En la nacional


Kymco X-Citing 250 REn este tipo de carreteras, donde es más frecuente que en autopista las maniobras de cortar y dar gas, el Kymco ha defraudado un poco, su enorme corpachón heredado de su hermano mayor de 500 cc. Que tanta estabilidad nos regala en autopista una vez lanzado, aquí, le pasa factura y sus recuperaciones y aceleraciones dejan mucho que desear, frena bien, no tienes que apretar demasiado las manetas, sigue siendo muy estable y entra en las curvas y las rotondas con una seguridad y aplomo más que buenos, es amplio para dos ocupantes y su capacidad de carga es notable, lástima que a su motor se le acumule el trabajo en tramos con algunas curvas y que sus suspensiones sean algo secas, por cierto, en conducción nocturna el Kymco va algo escaso de potencia lumínica, cumple pero justito. Resumiendo, un aprobado justito para el X-Citing en las nacionales.

En comarcales


En este tipo de carreteras, las que más nos gustan a los moteros por su paisaje y la proximidad del entorno, si, pero también por su trazado exigente, es donde el X-Citing mejor se ha lucido, en realidad, sólo se le puede achacar una cosa, su falta de aceleración, y es que combinar el motor menos potente de su categoría con el mega más pesado pasa factura en este tipo de tramos, sin embargo, en todo lo demás el pequeño de los X-Citing no defrauda y sale con buena nota del test, es estable una vez inclinado y mantiene su trayectoria hasta que tu le ordenas lo contrario, su amplio manillar, la altura de su asiento y lo próximo que puedes situarte a la rueda delantera en su largo asiento, se alían con una horquilla de doble tija y una llanta de 15” para ofrecerte una de las mejores entradas en curva del mundo de los scooters. Sus frenos, sin ser una maravilla cumplen perfectamente con su cometido y su amplia plataforma te permite situar los pies más donde más seguro te sientas para trazar la curva, se levanta rápido de su inclinación si lo deseas y tumba hacia el otro lado sin despeinarse. Como podéis suponer después de leer hasta aquí el Kymco se merece un Notable Alto entre curvas.

La ruta


Visita al volcán Montsacopa Durante el trayecto inicial de esta ruta algunas dudas flotaban en mi mente, la postura de conducción tan fabulosa en ciudad se me antojaba cuando menos extraña para hacer quilómetros y tenía ciertos temores sobre la comodidad del asiento pues se me antojaba duro en exceso. Las dudas se fueron despejando con el paso de los kilómetros, la postura de conducción se mostró buena, muy beuna y la dureza del asiento, sólo a la vuelta a casa se dejó notar de forma evidente…es duro, muy duro… El desayuno bien, como siempre. Paramos en Folguerolas, pequeño núcleo urbano famoso por ser el lugar de nacimiento del ilustre Cinto Verdaguer. Tras recuperar fuerzas tomamos la carretera dirección Olot, nos hartamos de curvas y más curvas hasta llegar a la hermosa población de Rupit, la cual pasamos de largo pues ya habíamos visitado recientemente y además no era el destino de nuestra salida.

Tras llegar a Olot, capital de la comarca de la Garrotxa, nos introducimos por sus calles, serpenteando hasta llegar a la base del volcán Montsacopa que se halla ahí mismo, casi en el centro de la población.
La población de Olot está situada en una zona de fuerte tradición Carlista y consecuentemente se vió involucrada en las Guerras Carlinas, prueba de ello nos lo daría las pequeñas fortificaciones que visitamos situadas en el borde del mismo cráter, pero no avancemos acontecimientos, que todavía hay que subir, y eso es lo que hicimos, subir, peldaño tras peldaño construidos en la ladera del volcán con pequeños troncos de madera, no llegué a contarlos. Pero haberlos, los había y muchos, cuando llegamos al cráter la vista que nos ofrecía de Olot es magnífica, y como el día era claro…

En el mismo cráter pero en su borde exterior se halla situada la pequeña ermita-fortificación de Sant Francesc, que visitamos y bordeando el cráter nos encontramos con unas “Torres de guaita” torres de vigilancia que estaban estratégicamente situadas en la cima del volcán y absolutamente restauradas. El descenso del Montsacopa no fue tan duro como la subida, pero cuando recogíamos los megas oí más de un comentario algo parecido a “me fallan las rodillas”-

Atravesamos de nuevo Olot para dirigirnos al restaurante donde habíamos reservado mesa para comer. No sé que haríamos sin el Tom Tom de Lluís. La comida, fabulosa, como en todas las salidas, la conversación: de motos claro Tras la comida emprendimos la ruta de regreso a la gran capital, circulando por una comarcal llena de curvas (¿cómo no?) dirección Ripoll, en esta carretera es donde el X-Citing acabó de enamorarme, como entra en la curva, con que fidelidad se mantiene donde tu deseas…lástima de la poca potencia de su motor. Después de atravesar Ripoll la carretera ya se transforma en nacional bien asfaltada y el ritmo de la marcha aumenta casi sin darnos cuenta, en curvas rápidas de nacional el X-Citing sigue mostrándose preciso y fiable y sin notarlo apenas se nos hizo de noche, es aquí donde debo deciros que la iluminación de este megascooter es un poco escasa, entre esto, el retrovisor derecho que se me aflojó y debía sujetarlo con una mano cada vez que quería consultarlo y la poca potencia de su motor, motivó que el regreso no fuera todo lo placentero que hubiera podido ser, además el asiento en esos momentos era ya como una tabla de madera, suerte que circulábamos bien protegidos del aire y del frío y que la comodidad proverbial de los megascooters estaba ahí para consolarnos, porque sino el viaje de vuelta hubiera sido un auténtico calvario.
El regreso sin novedad, el pasajero se quejó también de la dureza del asiento, pero es que ya llevábamos unas 10 horas de ruta interrumpidas sólo para subir al volcán y comer y la acumulación del cansancio se nota.

Conclusión


Este megascooter de ruedas casi altas (15” y 14”) nos ha sorprendido de forma muy positiva en carreteras muy reviradas así como en ciudad y nos ha decepcionado ligeramente en nacionales y autopistas. Goza de una estabilidad envidiable y una capacidad de carga más que generosa. Lástima de la escasa potencia de su motor porque de chasis y parte ciclo, va sobrado, lo que le otorga una conducción muy segura.

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