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1. La peregrina
Partíamos pues a las 6 de la tarde y tras sortear los atascos producidos como consecuencia de la celebración de las fiestas patronales leonesas, nos pusimos rumbo a La Magdalena, desde donde nos incorporamos a la penosa y cara autopista que facilita, supuestamente, la unión terrestre entre Asturias y León, aunque más bien y conforme se realiza su trayecto, parece más una trampa mortal que otra cosa, y cuyo peaje había prometido suprimir nuestro actual Presidente del Gobierno, encontrándonos pendientes de ello.
Agradecimientos a: Faustino García Sáenz de Miera y Luís Tascón Alvarez
Cuanto más cerca se hallaba el túnel del Negrón, más fresca iba siendo la temperatura hasta que penetramos en él con la misma sensación que cuando se entra en una bodega. Y como no podía ser de otra forma, tras la finalización del túnel y dando cumplimiento al refrán de que la risa va por barrios, apareció nuestra querida niebla que no conforme con ser niebla, era más que meona, meona y llorona. Ahí afloraban los pensamientos. Tras una obligada parada para el repostaje y que aprovechamos para entrar en calor al abrigo de una taza de café caliente, después de pasar por zonas tan preciosamente asturianas como Cudillero y Luarca por nombrar alguna, a las 9,30 de la noche llegábamos a Tapia de Casariego, fin de la primera etapa, donde tras la necesaria ducha nos dirigimos al Bar La Terraza a degustar una buenas raciones entre las que se encontraba alguna especialidad de la casa, tales como salpicón de bonito y pollo al ajillo, todo ello aderezado con unas buenas botellas de sidrina. Y amanecido el día con nubes, como no podía ser de otra forma, el sábado día 20 a las 11 de la mañana nos encaminábamos de forma errónea por la autovía dirección a Santiago. 
Y digo de forma errónea puesto que la idea primitiva era ir por la nacional, lo que nos permitiría disfrutar de localidades como Ribadeo o Vegadeo. Y claro, así por la autovía nos pasamos la salida de la Playa de Las Catedrales, donde teníamos prevista una visita y un baño que resultó prudentemente descartado. Pero no podíamos pasar por delante y obviar su visita, así que diligentemente nos dimos la vuelta y llegamos a aparcar los vehículos dirigiéndonos a la concurrida playa. Continuamos ruta con nuevo repostaje en Baamonde, emblemático lugar, y parada cervecera (00º) en Guitiriz, a cuya entrada, un zorro atropellado nos servía como aviso de las incidencias que podíamos encontrar en la ruta. Y con la precaución y prudencia acostumbrada en Megas de León, terminamos nuestro peregrinar a las 2 de la tarde en el Hotel Miradoiro de Belbis.
Tras las obligadas visitas, adquisiciones, y después de la siesta que la mitad del grupo disfrutó, nuevo peregrinaje, primero confesional y luego lúdicohostelero, ello ya caminando por la capital. Y llegado el momento menos deseado no quedó más remedio que, una vez correctamente desayunados, poner rumbo a León vía Lugo, esta vez sí, y sin discusión, por carretera nacional que, incluyendo el puerto de Piedrafita con parada en La posada de Paco (meca de los moteros de la comarca), junto a Becerreá, hizo las delicias de los participantes. Y ya en Villafranca del Bierzo, un recomendable menú del peregrino en la localidad sirvió como pausa y casi punto final al goce rutero, ya que una vez llegados a Astorga la carretera perdía la gracia hasta entonces disfrutada. Y fue esta mítica ciudad, Astorga, la que nos sirvió para tomar en grupo el último refrigerio, siendo a su vez lugar de despedida a un fin de semana en el que tras casi un millar de kilómetros conjuntos, sirvió para estrechar aún más los lazos de unión que mantienen vivo a Megas de León, donde a pesar de los pesares, “salimos juntos y volvemos juntos.”
1. La peregrina
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