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Las "dichosas" obras
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1. Problemas conducción con obras2. La buena idea
En Vivascooter sabemos que en la calle y en la carretera existen gran cantidad de trampas, dificultades o simplemente situaciones complicadas para nosotros. Por esto hemos creído oportuno crear esta nueva sección, en la que recogeremos todas y cada una de las experiencias, sustos o situaciones apuradas que hemos sufrido, nosotros personalmente o bien nuestros compañeros para que vosotros podáis conocerlas y obrar en consecuencia para poder evitarlas. Si todos estos artículos que editamos sirven para que uno solo de vosotros evite, aunque sea sólo una vez, un accidente, nos daremos por satisfechos y encontraremos plenamente justificada la edición de esta sección.
En este capítulo reflexionaremos sobre la conducción en entornos tan sumamente hostiles como las obras en calles y carreteras de nuestro país, que aumentan de forma considerable las situaciones de riesgo a las que ya estamos expuestos de forma cotidiana los motoristas. Así que pasemos a detallar algunas situaciones que nos encontraremos a diario circulando entre las obras que nuestros consistorios tienen a bien obsequiarnos. Ni que decir tiene que, al riesgo que implica circular entre las obras, si le añades la lluvia, este aumenta de forma exponencial. En el primer apartado analizamos el tema de la señalización en el asfalto, el cual resulta extremadamente resbaladizo, sobre todo en caso de lluvia. La carretera se vuelve en una auténtica pista de patinaje cuando se borran las señales, a causa de las obras, mediante alquitrán negro. También hay que conducir con cautela cuando las marcas son amarillas. En el segundo apartado del capítulo de este número de Vivascooter nos centramos en la cuestión de la eliminación de carriles de forma provisional. Explicamos detalladamente cómo se debe circular en moto en estas circunstancias. Posteriormente tratamos otra de las situaciones “clásicas” en estas situaciones de obras: los conos. Aquí profundizamos en la distancia de seguridad que hay que tener con el vehículo de enfrente. Otro problema que aparece es el reasfaltado, que forma pequeños escalones laterales. Esto provoca una desestabilización de la moto que perjudica la marcha. Además de todo esto... recordar que se acumula polvo, suciedad, etc. por el paso de numeroros camiones y vehículos de obras, como por ejemplo grúas. Para finalizar el artículo de este mes os damos diferentes consejos de cómo actuar en caso de accidente. Tened ciudado ahí fuera.
Normalmente cuando hay obras en las vías públicas, estas requieren una señalización vertical y horizontal propia. La vertical en poco nos afecta, la horizontal sí; y es con ella cuando debemos tener más cuidado. Las líneas originales de separación de carriles o de dirección de los mismos estarán “borradas” con alquitrán negro, el cual es muy pero que muy resbaladizo. Ojo con él. Además la señalización provisional, fruto de las obras, en color amarillo, resulta igualmente resbaladizas y menos visibles en el pavimento, sobre todo con el sol de frente, cuyo reflejo sobre el alquitrán puede despistarnos y no tener claro por a que líneas seguir, por donde tira el carril. Si derecha o izquierda. Ante la duda mucha precaución y despacito, tómate el tiempo que necesites y conduce siempre sin brusquedades.
En muchas actuaciones de obras en calles de varios carriles es necesario anular o cortar uno o más de ellos para poder trabajar. Esto repercute en la fluidez del tráfico, en carretera anulando una dirección temporalmente de forma intermitente y en ciudad “estrechando” las calles, que se convierten de vías relativamente fluidas y tranquilas en calles supercolapsadas en las cuales deberemos realizar auténticos ‘slaloms’ para poder circular por ellas. Esta situación temporal afecta también al resto de los conductores, los cuales pueden no estar tan atentos como tú y sorprenderse por el final inesperado de su carril y cambiar de carril de forma apresurada e invadir el nuestro repentinamente. Esto podemos evitarlo fácilmente conduciendo a la defensiva por el margen contrario de nuestro carril, esta la gran ventaja de las motos, nos sobra anchura de carril, además podemos frenar en un espacio muy reducido, así que a circular entre obras con precaución pero sin miedo.
En teoría el sistema de señalización por conos es una buena idea. Permite una gran flexibilidad a la hora de acotar espacios (carriles, etc.) y es visible en la distancia, en teoría. A la hora de la verdad siempre hay algún conductor despistado (de coche, pues si fuera en moto se la pegaría y no nos despistamos) que acaba derribando o desplazando algún o algunos conos de su lugar. Estos conos, al ser derribados ruedan sobre si mismos y se desplazan, a veces lo suficiente para quedarse en medio del carril. Si el conductor de coche que lo ha derribado circula justo delante nuestro, las posibilidades que tenemos de atropellar un cono e irnos al suelo son muy altas. Por eso son tan peligrosos los conos, por eso nunca debemos circular pegados al coche que llevamos delante y además debemos conducir con mucha más atención que normalmente, pues si algún coche toca un cono y éste va dando tumbos delante nuestro, lo veremos y podremos esquivarlo con seguridad. Lo dicho... ¡Ojo al cono!
Cualquier obra en la vía pública, tarde o temprano implica un reasfaltado, y las diferentes capas de asfalto a medida que la obra se va desarrollando generan unos escalones, normalmente laterales casi siempre en dirección de la marcha. Estos escalones, en coche apenas se notan pero en moto son como pequeños sustos cotidianos, ya que al forzar la dirección de la rueda delantera hacia abajo (desde la parte alta del escalón a la parte baja, o al revés), provocan que la rueda delantera se desplace antes que la trasera y esto causa una importante desestabilidad temporal que provoca un susto al conductor. Si a esto le añadimos que el pavimento en estas zonas no suele estar limpio sino todo lo contrario tenemos todos los ingredientes para una caída. Ojo con esto. Además la entrada y salida de camiones y vehículos propios de la obra desde el terreno sin asfaltar al asfalto suele (siempre) arrastrar gravilla, arena y fango de la obra hacia el asfalto. Esto propicia que desde la salida en adelante unos cuantos metros (demasiados) el asfalto esté más resbaladizo y lógicamente sea más peligroso.
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