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Piaggio X7 250 ie : Test Gran Turismo

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Piaggio X7 250 ie : Test Gran Turismo

Viva Scooter nº 025

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Jordi Bonany  Fotos  Diego Sperani 

1. Piaggio X7 250 ie2. Pasajero y capacidad de carga3. Ficha técnica

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Tal vez este sea uno de los Megascooters Gran Turismo (megas GT) menos Megascooter y más Gran turismo que hayamos probado en esta sección. Con eso quiero hacer alusión a su reducido tamaño, por un lado y a su excelente protección aerodinámica por otro, pues es un GT que ha roto mis esquemas, las ideas preconcebidas con las que me encaré con él la primera vez.

En autopista


La verdad es que el X-7 me ha sorprendido de forma muy grata, en este ambiente, la autopista, es un verdadero especialista, a pesar de su relativamente corta distancia entre ejes, a pesar de su reducido empaque y de su “pequeño” motor de 250 cc. Este mega GT es todo un especialista en autopista, para empezar su motor te permite mantener cruceros, en llano, de 120 km/h de marcador sin sufrir por la mecánica, además goza de una protección aerodinámica excelente, es ancho de abajo, lo que te permite conducir sin forzar las piernas para mantenerlas cerradas todo el rato y su pantalla es lo suficientemente alta para proporcionarte una agradable y relajada protección contra el viento, y por si esto no bastara su estabilidad a alta velocidad en autopista es más que correcta, esto se debe, en parte, a su excelente protección aerodinámica y en parte a un buen tarado de suspensiones, tirando a deportivo, la cual cosa compensa en parte la “corta” distancia entre ejes de la que goza este pequeño gran GT y que nos será tan útil en carreteras comarcales. En resumen un Notable alto para el X-7 en Autopista.

En la nacional


En este tipo de carreteras, es donde el X-7 ha brillado de forma sorprendente, si en autopista ya nos dio un aviso de sus cualidades, en nacional no ha hecho más que ratificarlas, su muy buena aceleración (para ser un 250, claro) le permite adelantar al tráfico lento de forma limpia y rápida lo que lo convierte en un scooter muy seguro para circular por el extrarradio, las suspensiones a pesar de ser durillas, no incomodan al pasaje con los baches de las carreteras de nuestro país, ni con dos personas a bordo y además sujetan muy bien el scooter en los cambios de rasante, sin embargo su motor, siendo uno de los mejores 250 cc. del mercado se ve limitado por su cilindrada y en nacional y con repechos esto se nota (que interesante sería una versión de 400 cc.) la postura de conducción en este apartado se muestra perfecta para el conductor, no así para el pasajero, que en este viaje, decidió, en la primera parada que hicimos, bajarse y se fugó al asiento trasero de una CB 600 que nos acompañaba (ya hablaremos de ello en el apartado correspondiente). Resumiendo, un notable justito para el X-7 en las nacionales.

En comarcales


Aquí es donde el X-7 me sorprendió menos, eso no es malo, pero acostumbrado a su perfecto comportamiento en autopista y nacional, pues esperaba un poquito más de él, entendedme, va de coña, es ágil, frena bien, vas sentado muy adelante y eso carga peso en la rueda delantera, lo que le otorga una precisión en trazada y una entrada en curva muy seguras, y cuando lo tumbas en plena curva, ahí se queda, con la estabilidad propia de un scooter de su categoría. Sale muy bien de la curva y entra en la siguiente sin rechistar, encima, gracias a su contenido peso y a la “poca” distancia entre ejes de la que goza, no tienes que hacer ni el más mínimo esfuerzo para negociar curvas con él, lo que le convierte en un scooter muy seguro (se te acumula poco trabajo y poco cansancio entre curvas), y ya se sabe, a menos cansancio más seguridad en ruta, a esta agilidad en curvas ayudan de forma notable el reducido diámetro de sus llantas (14” delante y 12” detrás) y el contenido grosor de sus neumáticos, más pensados para ciudad (agilidad) que para grandes rutas (más goma, más agarre, más confort).

La ruta


Visita al Bosque de Can Ginebreda (Girona)
En el momento de plantearme la ruta sólo una pequeña duda se albergaba en mi cabeza, insistente… ¿Sería lo suficientemente estable a alta velocidad? Está claro que su tamaño compacto me tenía impresionado. Equivocado estaba albergando estas dudas. Salimos de la ciudad por la nacional y aquí el X-7 empezó a enamorarme (no así a mi pasajera), su relativamente poco peso y un embrague más agresivo que en otros Megas GT que equipan este mismo motor se aliaron para regalarme unas aceleraciones que no esperaba, facilitándome el adelantamiento de los vehículos lentos, empezamos bien, cuando llegamos a nuestro destino inicial, donde paramos a desayunar y a recoger a nuestro guía.

El desayuno bien, como siempre. Tras recuperar fuerzas y con Miquel de guía, tomamos la carretera hasta llegar a Banyoles, cuyo lago bordeamos con prontitud para coger una comarcal bien asfaltada, donde el X-7 me regaló con una conducción segura, estable y cómoda entre curva y curva. Que ágil se muestra este pequeño GT en estas comarcales. Curva a curva el X-7 acabó de convencerme y sin darme apenas cuenta llegamos a nuestro destino, el Bosque de Can Ginebreda, cerca de Banyoles, en la provincia de Girona. Este bosque es de propiedad privada y, lógicamente está vallado todo su perímetro. El motivo de nuestra visita es que el propietario es un escultor de ideas muy…digamos diferentes. Tras pagar los pertinentes tres euros para la entrada empezamos a pasear por sus senderos, rodeados todos ellos por las esculturas del artista, basadas todas ellas en un tema: el sexo. Las hay abstractas, como el “Espermatozoide” que te encuentras nada más llegar; semiabstractas, como alguna figura hermafrodita y que algunas son absolutamente explícitas. En fin, que es un paseo que no tiene desperdicio, cámara de fotos en mano te hartas de disparar y de reír y comentar con tus compañeros de paseo todo lo que ves. Una vez finalizado el instructivo paseíto toca coger las motos y más curvitas, deshaciendo el camino andado hasta las cercanías de Banyoles donde se encuentran “Les Estunes”, que son unas enormes grietas que atraviesan una colina. Tan grandes son algunas que se puede pasar a través de ellas y bajar de la colina. Llenos ya de cultura y curiosidades nos dirigimos por fin a nuestro destino final, el “Santuari de la Mare de Deu del Mont”, lugar precioso, con una vista increíble que domina la unión de dos comarcas. A un lado el “Pla de l’Estany” con el lago de Banyotes perfectamente visible en la distancia y al otro el “Alt Empordà”, con la “Badia de Roses” como rasgo más destacable desde las alturas.

Para subir hasta este privilegiado lugar tuvimos que tirar de curvas, mas curvas y paellas de gran pendiente. Nuestro guía estrujó todos los caballos de su SilverWing 600 y aprovechando la subida pronto nos dejó atrás. Yo, en mis vanos intentos por seguirlo fui distanciándome poco a poco de los demás, seguido de cerca por Toti y su Burgman 650. Como no hacíamos carreras no me adelantó, pero tampoco lo vi por el retrovisor. Que bien se porta este pequeño X-7 en carreteras de curvas, que seguridad me transmitió y que salida de curva más alegre que tiene -para ser sólo un 250cc, claro-.

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