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Ruta Italia - España : Me voy a Barcelona (I)

Viva Scooter nº 023

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1. Ruta por Italia y España

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Viaje por Italia con una Vespa ET4 125 con salida en Ravenna y destino al antiguo puerto Vaticano de Civitavecchia. Y de allí... a España en ferry.

Agradecimientos a: Luca Bendandi y Esther Schipper

La carretera corre debajo, alrededor un aire dulce y perfumado está lleno de los aromas de una tierra parda y enriquecida por el sol. Los ojos se quedan bien abiertos admirando, curva tras curva la infinita belleza del paisaje.

Estamos en la famosa “carretera del Chianti”, que une Florencia a Siena. Es un placer conducir por vías secundarias con nuestra Vespa ET4 125, subiendo y bajando las colinas de los Apeninos de Toscana. Esta es solo una etapa de medio de nuestro camino, empezamos en Ravenna y nuestra meta final es el viejo puerto Vaticano de Civitavecchia, de donde sale el cómodo servicio ferry Grimaldi hasta Barcelona.
La preparación de cada viaje es muy importante: revisamos el nivel de aceite, los frenos... Hemos preparado un kit de emergencia en el compartimento anterior, un inflador para los neumáticos y unos instrumentos. En teoría un viaje en vespa debería prever una cantidad mínima de bagaje; sin embargo, viajando con una chica el equipaje aumentará exponencialmente!

Pero vamos a explorar los lugares de nuestro viaje: Ravenna es mi ciudad. Está ubicada en la costa adriática de Italia, y es conocida sobre todo por sus maravillosos mosaicos de época bizantina declarados patrimonio de la humanidad por la UNESCO. En verano se transforma en una vivaz localidad turística, con fiestas y vida nocturna. Menos se conocen las bellísimas lagunas y playas que la circundan. Ravenna es también una capital gastronómica. Numerosos platos se hallan en su cocina, empezando por la piadina, un pan delgado y rotundo que acompaña los típicos embutidos, quesos, conservas de vegetales hasta los mas elaborados cappelletti, especialidad de mi madre Elda!

Pero ha llegado la hora del viaje. Pronto por la mañana nos dejamos atrás las carreteras que llevan a la playa, que ya van llenándose de coches y empezamos a subir por los montes que dividen Ravenna y Florencia. Por aquí se encuentra el Parque Natural de las Florestas Casentinesi. Es una zona llenas de bosques de un verde extraordinario denso y casi misterioso. Las pendencias se hacen muy duras y con la vespa al máximo del cargo, nos vemos obligados a hacer pausas que, son sin embargo, parte del encanto del viaje. Maravillosos paradores, escenarios montanos, ríos y torrentes que en algunos lugares forman piscinas naturales y paradisíacas cascadas. Nos bañamos, nos secamos la arcilla al sol y seguimos con nuestro camino.

Llegamos a Florencia con la puesta del sol, el espectáculo desde el mirador de Piazzale Michelangelo es estupendo. La ciudad lentamente se prepara a la noche bañada de luz de ámbar y oro. Florencia no esconde sus tesoros, andando por sus calles se descubren los protagonistas de lo que es un museo al aire libre pero también un milagroso teatro de arte clásica y renacentista: la cabeza de Medusa pende de la espada de Perseo mientras Ercole combate el centauro y las Sabinas escapan los Romanos, el mítico David de Donatello, Neptuno y Caco…De noche la ciudad es aun mas atractiva, se deja admirar en silencio sin el ruido de los miles de turistas que la visitan cada día del año.

La ciudad no es muy grande, pero la cantidad de atracciones artísticas dan por dedicarle otro día entero. Paseamos por el centro, admirando la arquitectura, el estupendo Ponte Vecchio y decidimos hacer la cola y los 463 escalones que llevan hasta la capella de Santa Maria in Fiore. Los helados se deshacen rápidos bajo el calor, pero la maravilla de ver de cerca el Juicio Universal de Giorgio Vasari, merece ampliamente la pena. Nuestro camino debe continuar: la próxima etapa es Villa Mangiacane, una increíble villa del siglo XVII pertenecida a la familia Macchiavelli, que es ahora un encantador y lujoso hotel. La habitación es real, nunca probamos una cama mejor y el servicio es a la altura. La cena de la mejor tradición culinaria Toscana y el spa termal son los perfectos antídotos para nuestro cansancio.

1. Ruta por Italia y España

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