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Ruta : La Castiza 2008
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Relato de la ruta anual La Castiza.
Agradecimientos: P.Carlos, Mary, Fran y Paula (MC Toledo).
Hacia un par de años que no asistía a la Castiza, pero éste, aunque liado con Paula, la peque de la familia, se le hace más difícil a uno separarse de ella.
El despertador desde hace meses no soy capaz de escuchar su endiablado sonido, el nuevo sonido de la casa “guaaaaa, guaaa” es mucho más puntual y sobre todo efectivo, no tiene pestañita para apagar, je, je.
A las 9,30 y después de confundirme varias veces de punto de salida, disfrutaba plácidamente de un calentito café con churros, muy agradecido por otra parte, porque la mañana se presenta muy fresca.
Poco a poco va llegando la tropa, Mariano y Sita, Pedro y Teresa, y por último Luis Miguel y Virginia del Burgman Spain.
Una llamada de Cacín, nos avisa que ya sale desde Getafe, y es que nosotros al final salimos un poquito tarde (y ya iríamos de cabeza toda la mañana).
A buen ritmo llevados por LuisMi y con la compañía motera que nos vamos encontrando a la llegada de Madrid nos dirigen hacia el hotel Amura en Alcobendas. ¡Pero bueno! para nosotros, da igual que nos lleven, al final por unas cosas o por otras, terminamos perdidos.
Subsanado el entresijo de callejuelas y rotondas (¡esto del gps es una gran invento para nuestro club, je, je!), llegamos puntuales al hotel, ¡bueno!, tan puntuales que somos los únicos que no nos han dado las acreditaciones por falta de tiempo. Escoltados por los motoristas de la Guardia Civil, nos dirigimos hacia Guadalix de la Sierra. Ruta tranquila para disfrutar, bordeando las montañas del norte madrileño con dorados marrones en sus faldas por el seco verano.
Abandonamos las apaciguas tierras norteñas para adentrarnos en la autovía y volver a la capital, hasta llegar al Jarama, donde la organización nos tiene preparada la entrada al circuito y dar un par de vueltas. ¡Claro! Que con un centenar de scooter en la pista, el paseo fue relajo, aunque alguno intentaba exprimir el rendimiento de su máquina para ver lo que puede dar de sí.
Terminado el paseo para algunos y el subidón de adrenalina para otros, un picoteo que nos tenían preparado con su refrescante refrigerio, ayudaba a matar el gusanillo matutino y apaciguar el calor que ya se empieza a notar a media mañana, aunque Teresa nos sigue muerta de frío desde esta mañana que hemos salido de casa, ¡que no se pude salir en manga corta!
Mientras tanto algunos aprovechan para ver las sesiones de Rss machacando los pistones de sus motos al estrujando el máximo el puño, otros en hacerse fotos con las guapas azafatas, que a lo tonto se las hicieron con todas, y lo común para todos, es el charlas unos con otros, volver a saludar a viejos conocidos y ampliarlos con nuevos compañeros de otros lugares de nuestra geografía mientras intercambiamos opiniones de nuestras máquinas. Cercanos a las dos de la tarde el MCMadrid nos reunió a todos para ir a comer.
Unos ricos entrantes variados ( calamares, embutido, migas…), para continuar con el segundo plato con carne o pescado según las apetencias del personal, postre café, y para digerirlo todo, un licorcito para los más atrevidos. En la larga mesa, ¡madre mía! Si con la tropa del club entre unas cosas y otras siempre es una comida muy amena, si se añaden Enrique, Cacín, Sudáfrica… pues lo que no se le ocurre a uno se le ocurre a otro, vamos que risas y buen ambiente no falto para nada. Toca el momento de ir a descansar, salimos de los primeros, para llegar al hotel, pero esta visto que da igual, con eso que nos toco volver para recoger la chaqueta de Pedro, al final terminamos preguntando para llegar, ¡somos únicos!. La tarde con tiempo libre hasta la cena, se organizo al gusto del consumidor, unos se animaron a la jincana y ver las dotes de habilidad, otros a dormir, visitar los alrededores … y otros derechitos al yacusi, la sauna y la piscina. A las 9 todos arregladitos llegamos a la cena, esta vez toco mesa redonda, repartidas entre los distintos clubes, y mientras las charlas e hincar el diente, se dio paso al magnifico sorteo de cascos, chaquetas, botas … y como plato fuerte un scooter. De la multitud de regalos a sortear Mariano fue agraciado con un casco, la talla un poco grande pero bueno, ya no podrá decir que no le toca nada, je, je. Las horas van pasando y cercano a las dos de la mañana un servidor le toca volver a casa, que la peque tira y un día sin verla parece casi un mes. Y acompañado por el siempre amable Sudáfrica me dejo enfiladazo en la A42 dirección Toledo, para hacia las 2,30 llegar a casa y ver como Paula duerme como un lirón, y yo no tardar en caer en un profundo sueño, después de haber disfrutado de un estupendo día de moto.
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