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TEST GRAN TURISMO: GILERA FUOCO 500ie MEGASCOOTER
Fuoco 500 Gilera triscooter  
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1. Gilera Fuoco 500ie2. Pasajero y Carga3. Ficha técnica4. Valoración
Este mes analizaremos el comportamiento en ruta de uno de los megascooters más curiosos, diferentes y deportivos del mercado internacional, nos referimos al Gilera Fuoco 500ie.
EN LA AUTOPISTA
Para poder realizar un test de este tipo es necesario realizar un viaje, y éste sí que ha sido un viaje a fondo, intenso, más de 400 kms en 12 horas, repleto de experiencias positivas y sorpresas agradables. Como para salir de la ciudad se usa la autopista, pasaremos a describir como se las gasta este extraño GT de tres ruedas en este ambiente.
Cuando te lo miras por primera vez y ves lo minúscula que es su pantalla parabrisas te entran las dudas respecto a su efectividad a alta velocidad. Estas dudas se ven confirmadas cuando estrujas el mando del gas. Con el camino libre por delante, al dejar atrás el tráfico denso de los alrededores de toda gran ciudad, poco a poco vamos girando el puño del gas y comprobamos como el Fuoco se comporta de una forma intachable, mostrando una estabilidad perfecta, a pesar de que el aire empieza a presionar en mi pecho y a desplazarme hacia atrás y debo sujetar fuerte el manillar. Sin embargo, esta presión hacia arriba que se ejerce en el manillar en estos casos, y que en una moto o mega GT convencional se traduciría en ligeros pero preocupantes meneos de dirección, en el Fuoco no causan mella, ni se inmuta, sigue tan preciso como si nada. Esto es positivo y seguramente se debe al peso extra que supone toda la estructura que sujeta las dos ruedas delanteras, a las mismas ruedas (dos ruedas, doble agarre) y a un buen tarado de la suspensión trasera. Todo esto combinado propicia una estabilidad a alta velocidad poco común entre los megascooters GT.
Otro ejemplo del aplomo de este GT se da cuando te acercas a la parte trasera de una furgoneta o un camión que circula a alta velocidad. Con una moto convencional, el aire creado por la parte trasera de la furgoneta (rebufo) te menea toda la moto y crea una sensación de inseguridad que sólo te abandona cuando consigues adelantarla. Pues bien, con el Fuoco… nada de nada, como un tren de mercancías. Potente y sobre raíles. Además, su motor, con el desarrollo algo corto, no vibra en absoluto circulando alto de vueltas y te permite mantener cruceros de 140 km/h de marcador hasta el fin del mundo. Realmente es una pena que por un poco de plástico (unos centímetros más alta y ancha la cúpula delantera), no podamos darle un excelente a este honrado y revolucionario megascooter GT.
EN LA NACIONAL
Con el Fuoco bien cargado con un “gran” conductor y una experta pasajera enfilamos la nacional con alegría. El comportamiento dinámico del Fuoco sigue siendo impecable, sin embargo, su cúpula sigue sin proteger nada al piloto. El pasajero, al quedar casi al mismo nivel que el conductor (no como en otros Megas GT que sitúan al pasajero más alto) puede refugiarse muy bien del viento detrás de su espalda. Aunque aquí aparece una característica negativa que en autopista había pasado desapercibida, el asiento. Es demasiado corto para que dos ocupantes estén cómodos como debiera ser en un GT. El problema del asiento corto viene dado de las frenadas y acelerones que son más frecuentes en nacional que en autopista. Estas desplazan al pasajero adelante y atrás, y cuando quiere reposicionar su trasero siempre se encuentra el final del asiento demasiado cerca.
Al tomar la primera curva a velocidad respetable y con el peso extra del pasajero en la parte de atrás del scooter, con el Fuoco… la estabilidad es perfecta, ni se inmuta, traza la curva con la misma precisión de siempre. Realmente es un placer ir tan seguro tomando curvas a alta velocidad. Resumiendo, un notable alto para el Fuoco en las nacionales.
EN COMARCALES
El destino de nuestro viaje es el pueblecito costero de Cadaqués, en el Alt Empordà, en la provincia de Girona, al cual se accede desde una preciosa carretera comarcal. Tan bonito es su paisaje, en el que apreciamos como los Pirineos rinden su majestuosa mole sumergiéndose en el mar. El paisaje es tan maravilloso que se vuelve hasta peligroso por la posibilidad de que te distraiga. Peligrosidad que por otro lado, con el Fuoco se reduce de forma considerable, ya que es un mega GT de los más seguros, no me cansaré de repetir lo firme que pisa de delante, parece que nada lo puede sacar de su trazada. Tan buena es su parte delantera que pone en evidencia una parte trasera noble y buena pero convencional.
Como factor en contra destacaremos dos cosas, la primera es que es más físico de situar en la curva, debes hacerlo con los brazos, a golpe de cadera solamente ya no vale. De todos modos te acostumbras rápido. El otro pequeño defecto sería que cuando frenas en plena curva y tumbado, el mega tiene una tendencia mayor de lo normal a enderezarse (si lo piensas es lógico pues al tener el doble de ruedas y el doble de agarre, necesitas el doble de fuerza para contrarrestar esta tendencia natural de cualquier moto a enderezarse al frenar). De todos modos estos dos defectos se superan con unas cuantas horas de vuelo sin más. Curva a curva el Fuoco fue enamorándome de forma irreversible, es el mega GT más deportivo que existe. Si bien el T-Max le supera en velocidad máxima, dudo que en una carretera de curvas con buen asfalto lograra pasarlo. Su posición de conducción es limitada, no puedes estirar las piernas pero no es forzada. En cambio te sitúa muy cerca del manillar. Y eso y su manillar ancho ayudan también a cargar peso delante y a maniobrar fácilmente. Como podéis suponer después de leer hasta aquí el Fuoco se merece un sobresaliente en curvas.
OPINIONES
Miquel lleva más de 28 años montado encima de dos ruedas, ha sido dueño de trails, de una gloriosa Vespa PK 200 y posee actualmente un Honda SilverWing 600. Su opinión como usuario de un maxi GT es muy válida, ya que habla tu mismo idioma: “El Fuoco no sólo se lleva como un mega GT, sino que en cierto sentido es más fácil y todo. Me robó el corazón. Estoy realmente alucinado con este cacharro, tengo aún fresco el recuerdo del nuevo T-Max y la verdad es que este Fuoco sólo tiene que envidiarle un poco más de finura en el motor y protección para el viento. Por todo lo demás no sabría con cual quedarme si costaran lo mismo. Y encima es mil y pico euros más barato.”
Lluís, con más de 25 años de experiencia también circulando sobre dos ruedas: “La verdad es que sentía una gran curiosidad por probar el Fuoco, eso de las tres ruedas me intrigaba. En su aspecto turístico es cómodo, la ausencia de cambio de marchas y las plataformas donde puedes poner tus pies son definitivas en este sentido. A la hora de evaluar su estabilidad y precisión al entrar en curva debo decir que me sorprendió y que es un paso más en la evolución del scooter GT, diría que está ya por fín más cerca de una moto convencio- nal que de un GT en este sentido. De todos modos la protección aerodinámica no está tan mal, al nivel de una sport.
CONCLUSIÓN
El Fuoco es realmente un aparato difícil de definir, y el hecho de que tenga tres ruedas no es lo más significativo, por un lado tiene un comportamiento en carretera impecable, sea a la velocidad que sea y con el asfalto en el estado que sea. Ya sea en curvas o en autopista, pisa firme y ofrece una seguridad en ruta inalcanzable si acaso sólo por el MP3 400 de Piaggio, esto lo convierte en un gran rutero, pero entonces te das cuenta de que no tiene pantalla alta para protegerte del viento y eso le resta bastantes enteros, además es poco espacioso para dos plazas y sin embargo tiene una capacidad de carga fenomenal.
1. Gilera Fuoco 500ie2. Pasajero y Carga3. Ficha técnica4. Valoración
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