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TGB X-Motion 125R : Al rojo vivo
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1. TGB X-Motion 125R2. Ficha técnica
TGB ha ‘errificado’ a su X-Motion 125 clásico con una elegante y deportiva combinación entre rojo y negro: negras las llantas con rojos ribetes, rojos los filetes del asiento negro, negro el parabrisas, roja la carrocería...
Rojo y negro. El juego está ahí. La combinación elegida por TGB para vestir la versión R de su scooter GT –y el resto de soluciones estéticas incorporadas- concluye una mixtura distinguida pero deportiva, selecta y atractiva, capaz de despertar las miradas más envidiosas. Y una mezcla endemoniada y picante, racing e inspiradora de los impulsos más profundos. Un negro profundo y un rojo vivo. Así es la nueva versión R de la X-motion 125, un scooter –de la mano de la importadora Onex- que continua siendo una propuesta de excelente relación calidad/precio, bien ‘vestido’ y de gran carácter, capaz de regalar a su conductor un mundo de sensaciones.
De esta guisa se presenta el nuevo TGB X-motion 125R, la versión R del scooter taiwanés de octavo de litro. Por tan solo 100 euros más (para un total de 2.299) y sobre la misma base –parte motor y ciclo-, TGB ha retocado la estética del X-motion consumando un vehículo de clara orientación deportiva pero sin perder un ápice de su ADN: economía y funcionalidad al servicio de la movilidad diaria y algo más que urbana. La marca taiwanesa ha regalado a su GT un conjunto de soluciones ornamentales que combinan el rojo y el negro logrando un efecto más racing: un vivo color rojo en el carenado, piezas en negro a juego (manillar, tapas, asas pasajero...), asiento con fileteado en rojo, llantas negras con ribeteado en rojo, parabrisas deportivo de perfil bajo y disco de freno lobulado. El resultado, a valorar uno mismo. Bajo las novedades, claras protagonistas, el X-motion 125R mantiene las características en cuanto a diseño, equipamiento y prestaciones que, en su día, llamaron la atención. Se trata de un scooter acampado en el segmento GT, listo para rodar por carreteras de extrarradio con una correcta velocidad máxima (cercana a los 110 km/h) y desenvolverse con gracia en el tráfico urbano. En este aspecto influye su excelente ergonomía (asiento cómodo y amplio espacio para las piernas) y su clemente protección aerodinámica (lograda por un ancho escudo frontal y una pantalla protectora, de perfil redondeado).
Pero lo más sorprendente y aquello que lo convierte en un scooter con grandes posibilidades de éxito en su segmento –además del precio, por supuesto- es la capacidad de carga bajo el asiento: se pueden alojar dos cascos integrales y algo más. Además, también cuenta con una toma de corriente auxiliar, muy útil para, por ejemplo, recargar el teléfono móvil. El panel de instrumentación responde a las últimas innovaciones tecnológicas y es uno de los aspectos brillantes de este nuevo 125: velocímetro analógico/digital, cuentakilómetros digital/parcial, cuentarevoluciones, medidor de gasolina digital, reloj horario digital (muy ventajoso para la circulación urbana), medidor de temperatura y chivato de temperatura. Este panel de mandos, donde se percibe un gran trabajo de diseño, aporta una máxima comodidad y seguridad para el conductor. En el centro del manillar se sitúa el logo de la casa y los retrovisores se diferencian por ser de dos dimensiones, es decir, los cristales sobresalen sobre su funda de una manera original. El resto del equipamiento se compone de caballete lateral y central, interruptor de ráfagas, interruptor de luz de emergencia, guantera delantera, latiguillos de freno metálicos, gancho para cadena en chasis, gatillo freno de parking, asiento con amortiguador, estriberas desplegables y juego de herramientas. Y entre los accesorios opcionales: respaldo para el pasajero, parrilla trasera, disco de freno de 260 mm, parabrisas (XL, sport y de serie) y cubremanos.
El nuevo X-motion 125R hereda el motor de su antecesor: un monocilíndrico de cuatro tiempos y cuatro válvulas por cilindro, con refrigeración líquida y sistema de alimentación por carburador, la elección más recurrida por las marcas para fabricar scooters en este segmento. Dispone de 125cc y desarrolla 11,4 caballos (a 8.500 rpm). El par motor, enérgico, se sitúa en los 10,74 Nm a 7.000 rpm. La compañía asiática ha vuelto a confiar, en favor de la sensación de seguridad de detención y control, en un sistema de frenada a cargo de un disco de 260 mm en el tren anterior y de otro de 220 mm en el posterior. Por lo que respecta a las suspensiones, el sistema equipa en el eje delantero una horquilla convencional; mientras que el eje trasero funciona con basculante y doble amortiguador con botella separada. Todo esto se complementa con unos neumáticos delanteros de 14 pulgadas (120/70) y traseros de 13 (140/60).
Sin más variaciones que las estéticas, la versión R mantiene el mismo comportamiento y prestaciones del X-motion 125: es un scooter ávido, amplio y confortable que entrega unas correctas aceleraciones. Está penalizado por un centro de gravedad bastante alto, fruto de su considerable longitud (2.130 mm) y la excesiva altura de su asiento (780 mm). Esto lo convierte en un vehículo sin grandes dosis de estabilidad –y con ciertos niveles de vibraciones. Sin embargo, el X-motion es muy agradable de conducir: tras varios días de prueba –por las atestadas calles de Barcelona y sus alrededores- este GT se va transformando poco a poco. Es un scooter particular con una conducción a la que hay que acostumbrarse. Al principio, parecían todo defectos: con un encendido muy suave y algo frío, de difícil equilibrado en los semáforos (debido a la citada altura) y con un caballaje algo justo (11,4 CV – 166 kg).
Pero con el paso del tiempo, el X-motion 125R comienza a entregarte sus encantos hasta que realmente aprecias su especialidad. Entonces se convierte en un scooter ágil, ligero y con una entrada en curva rapidísima. A la hora de realizar un giro, se tumba con una naturalidad pasmosa, sin ningún compromiso. Y en la salida de curva se levanta casi mejor. Por ciudad, exhibe un sprint dulce, rápido y efectivo. A bajas revoluciones, la marcha en el TGB parece hacerse a trompicones con una suspensión (horquilla convencional delante y doble amortiguador detrás) con un tarado algo seco, lo que provoca que la dirección se muestre por momentos algo imprecisa. Pero su chasis tubular de gran rigidez recupera la compacidad general. Y en las carreteras de extrarradio se comporta a lo grande (teniendo en cuenta, por supuesto, que es una 125cc...): una velocidad máxima correcta –que va un poco más allá incluso que la X-max 125, scooter con el que compartí un tramo de autovía-, una protección aerodinámica suficiente y unos niveles de vibraciones mínimos. El mega responde a la perfección y muestra una gran seguridad en el frenado tanto delantero como trasero, gracias a la incorporación de los frenos de disco en ambas ruedas y cuenta con freno de estacionamiento por un mecanismo que bloquea la maneta derecha, sistema no muy común en el segmento. De buenas medidas, aunque de calidad mejorable, los neumáticos (120/70- 14” delante y 140/60- 13” detrás).
El TGB X-motion 125R es bueno, bonito y barato. Acampado en el segmento de los scooters GT, ofrece por tan sólo 2.299 euros un excelente conjunto de sensaciones: una estética muy atractiva, con detalles de calidad y una llamativa combinación rojo/negro; un comportamiento y prestaciones más que correctas; una habitabilidad agradable; y una capacidad de carga excelente (2 cascos integrales). Se le puede achacar que es un vehículo alto, lo que perjudica al equilibrio en parado y la estabilidad, pero ofrece en compensación mucha ligereza y rapidez en los giros. No se puede tener todo por un precio tan competitivo. Pero sí se puede tener mucho. Y el X-motion 125R te lo ofrece.
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