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Yamaha Vity 125 : La opción racional
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1. Yamaha Vity 1252. Ficha técnica3. Valoración
El Vity llegó al mercado con la intención de convertirse en el antídoto de Yamaha contra el éxito de ventas del anterior Lead 100 de Honda. Aunque enseguida se hizo con su propio hueco, tras la llegada del renovado Lead 08 el duelo se repite. ¿Tiene este scooter de aire robusto y con pocas concesiones al diseño algo que decir? La respuesta es rotundamente “sí”. El Vity ofrece exactamente lo que muestra. Funcionalidad, economía, resistencia...
Reconozcámoslo, el Vity no es precisamente el scooter más agraciado, estéticamente hablando, que hemos tenido la oportunidad de ver últimamente por las calles. En materia de elegancia está bastante alejado de otros scooters de la propia gama Yamaha, incluso de algunos tan longevos como el Neo’s. Pero es que no pretende vender glamour ni belleza. Sus atractivos son otros... ¿Qué aporta entonces la Vity si su diseño sin florituras no es ni de lejos el más atractivo de un mercado lleno de competidores mucho más vistosos? La respuesta es clara: eficiencia mecánica, una agilidad inusitada en la ciudad y el respaldo y la garantía que brinda un fabricante de la solvencia de Yamaha. ¿Te subes con nosotros?
Sus formas hacen gala de una curiosa desproporción entre un frontal muy contundente y una zaga que da la sensación de ser más liviana y pequeña que el resto. El escudo rematado en forma de pico, que recuerda en cierto modo a la antigua Honda Bali, contribuye a acentuar dicha percepción y, dicho sea de paso, hace poco recomendable ajustar el Vity a las paredes hasta tocar con la rueda al aparcarla, ya que lo único con lo que conseguiremos tocar (y arañar) será con el protuberante carenado. Los acabados son muy correctos aunque poco resultones, y algunos detalles -como la excesiva holgura que queda al cerrar el asiento- son claramente mejorables... aunque tampoco puedo asegurar que esta holgura se de en todos y no únicamente en el modelo de pruebas...
Otras características del Vity, en cambio, son muy de agradecer, como la presencia de una guantera abierta en el retroescudo o el complemento del caballete central con una “pata de cabra”. El Vity es un peso ligero, ideal para motoristas con poca talla, a los que les preocupa el peso, y con un volumen contenido que es de gran utilidad sobre todo en las paradas rápidas de “subir y bajar”.
Nada más montarte en el Vity, te das cuenta de que los ingenieros de la marca de los diapasones se vistieron de espartanos a la hora de diseñarla. El cuadro de instrumentos sólo ofrece información sobre la velocidad y el nivel de combustible, un cuentakilómetros, un par de testigos y un pequeño avisador para el cambio de aceite. En realidad -si lo pensamos bien- es todo lo que necesitamos...
Uno de los pocos elementos “extra” de este scooter lo encontramos al introducir la llave, que incorpora un sistema de doble cierre y permite sellar la cerradura con una tapa de plástico para evitar manipulaciones externas cuando la dejamos aparcada. Todo un buen detalle, sin duda, en un vehículo que escoge muy bien lo que ofrece. Una vez introducida la llave y desbloqueado como es de rigor, nos llevamos una agradable sorpresa en forma de arranque a la primera, con un ligero toque al botón de encendido y un brevísimo giro de muñeca.
Y eso que el Vity -¡Viva Japón!- lleva varios días estacionado en nuestro garaje por culpa de las lluvias que nos han visitado a final de marzo. El motor monocilíndrico de cuatro tiempos y 125 cc, con dos válvulas y refrigeración por aire, nos saluda con un agradable ronroneo al ralentí y con un inesperado pero bien recibido rugido al dar gas. Y digo inesperado porque uno va preparado para encontrarse un tacto casi eléctrico y descubre que el motorcito en cuestión es puntiagudo (Bueno, todo lo puntiagudo que puede ser uno de los de su clase... pero alegría no le falta) y que no es nada perezoso a la hora de coger vueltas.
Ya nos está bien, desde luego. La sensación que transmite en cuanto nos incorporamos al tráfico es la de obtener de inmediato mucho par a bajas vueltas, que es justo lo que necesitamos para ponernos en la “pole” de los semáforos y circular tranquilamente y sin interferencias.
Entre el tráfico, avanzamos a buen ritmo... y con las piernas algo flexionadas debido a la altura de la plataforma (aviso a navegantes y conductores de tallas grandes), así que optamos por estirarlas un poco y situarlas sobre la prolongación de la plataforma, que nos permite apoyar la planta del pie contra el restroescudo. Mucho más cómodos y acoplados con el Vity, nos disponemos a ver qué tal se porta la Yamaha entre el tráfico “heavy metal” de la hora punta vespertina en la Ciudad Condal. La respuesta no podía ser mejor: la posición de conducción baja que brindan las ruedas de 10’’, unida a un manillar de buen tamaño, nos permiten alcanzar un enorme ángulo de giro para caracolear sin complejos entre los coches desde parado.
Cuando circulamos algo más rápido, la estabilidad es notable pese a la susodicha rueda pequeña, mientras que la horquilla telescópica delantera absorbe razonablemente bien las irregularidades del firme. Detrás, la historia cambia con la unidad oscilante, y el pasajero recibe una dosis extra de vibraciones, cosa que hemos podido comprobar de primera mano al circular -un poco “a mala uva” lo admito- por una de las pocas calles adoquinadas que quedan en Barcelona. El comportamiento de los frenos nos ha parecido bastante desigual, con un disco (180 mm) supereficiente delante y un tambor (110 mm) algo más renqueante en el eje trasero, que invita a tirar de las dos levas sin complejos si circulamos a cierta velocidad y necesitamos detener la moto con urgencia. A pesar de ello, en ningún momento nos ha dado sensación de no disponer de mordiente en la frenada.
Tras el recorrido realizado, nos ha quedado bastante claro que el Vity es, ante todo, un scooter práctico que amalgama de manera excepcional un motor robusto y eficaz con elementos de comodidad ideales para circular por la urbe. De entre ellos, nos quedamos con una capacidad de carga considerable para un scooter tan pequeño, que nos permite alojar bajo el asiento un casco integral y algún objeto más sin ningún tipo de problema. Además, también ofrece un sólido portaequipajes trasero, ideal en caso de que tuviésemos que transportar objetos voluminosos.
Circular con pasajero tampoco es problema con la Vity, aunque hubiéramos agradecido la presencia de estriberas replegables para mayor comodidad de nuestros acompañantes. Por lo demás, por su peso se trata de un vehículo ideal si no puedes (o no quieres) realizar ejercicios de halterofilia cada vez que aparques, es tremendamente manejable, muy agradable de conducir y su mecánica da la impresión de funcionar como un reloj suizo. La verdad es que poco más se le puede pedir a un scooter por 1.800 €.
El Vity, en resumen, es una opción racional frente a la compra impulsiva. Es efectividad frente a diseño. Si lo que buscas es sofisticación, el Vity no estará, probablemente, entre rus preferencias. Pero si lo que necesitas es un medio de transporte barato, de mecánica fiable, ágil como pocos en la ciudad y con todo lo necesario para desplazarte cómodamente, con o sin carga y/o pasaje, el nuevo scooter de Yamaha te brinda todo ello por menos de 1.849 €.
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en accion se puede ver en este video http://www.youtube.com/watch?v=WdmV9PKg0Cw
y se me olvidaba hasta el 30 de junio de 2009 esta 1400 euros