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YAMAHA X-MAX 250i: ¡¡¡CUANDO SEA MAYOR SERÉ UN T-MAX!!!
Yamaha X-Max 250i  
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1. Yamaha X-Max 250i2. Más información3. Ficha técnica4. Valoración
DULCEMENTE ME LLEVA
Probablemente, a quienes ya conocían el concepto X-Max, lo dicho hasta ahora les habrá sonado familiar pero poco novedoso. Lo realmente nuevo está en el motor y en esa comentada inyección electrónica que le ha sentado de maravilla. El monocilíndrico ha suavizado un poco sus reacciones porque la carburación siempre tiene una “patada” que no tendrá jamás la EFI pero lo positivo de todo esto es que en Palau de Plegamans -recordemos que el X-Max se fabrica en las instalaciones de Yamaha Motor España- han conseguido que el motor siga teniendo ese pelín de mala uva y de nervio que debe caracterizar un modelo de este tipo. El motor sigue siendo brillante en aceleración -sin duda uno de los mejores 250 de su segmento- pero ahora destaca por lo mucho que se estira.
La presencia de la EFI le ha hecho ganar casi 1.000 vueltas arriba y donde el anterior X-Max rendía ya su alma, el “inyectado” aún aguanta el tipo. En ciudad probablemente esto no sea tan decisivo pero en autopista -y tarde o temprano los usuarios se animarán a hacer ruta de cercanías- se agradece mucho. El X-Max se coloca sin problemas en la velocidad máxima legal y le sobra fuelle -pero vamos, mucho fuelle...- para adelantar sin apuros. El otro punto en el que el modelo supera al anterior es el de la suavidad de marcha. Ni vibraciones, ni rumorosidad... al ralentí el X-Max es tan silencioso que en un par de ocasiones me sorprendí mirando si se me había parado. Y a alto régimen tampoco los decibelios van más allá del habitual zumbido de los scooter al uso.
En eso sí que la EFI es imbatible. Allá por donde pasa proporciona suavidad. ¡¡¡Si hasta las rudas Harley-Davidson con inyección son una delicia de finura!!! Recapitulemos pues, al llegar a este punto. Tenemos que el X-Max inyectado es más suave de funcionamiento que el carburado, corre y acelera esencialmente igual y se estira un poco más en velocidad punta. Eso lo hace aún mejor para desplazamientos de cercanías, en los que su velocidad punta se coloca sin problemas a la altura de cualquier otra moto de 250.
Pero el hecho de ser un scooter compacto de vocación deportiva exige sacrificios y en este caso es la protección aerodinámica. Esto de escribir de motos tiene un altísimo componente de gusto personal y a mí nunca me han gustado mucho estos parabrisas a los que parecen faltarle 5 centímetros para protegerte del todo. O hacemos un simple cupulín o hacemos un señor carenado que te cubra de verdad, pero estos parabrisas a medio camino...
PECULIAR ERGONOMÍA
Todo esto está muy bien pero al final, en un porcentaje altísimo de casos, a la hora de decidirse por un scooter lo que acaba inclinando la balanza es la estética y el confort ya que las prestaciones -a partir de un determinado nivel de vehículo- son muy similares y en todo caso más que suficientes para las necesidades diarias de uso urbano. Y, por eso, las marcas buscan en la ergonomía y las sensaciones el principal reclamo para sus modelos. De hecho un scooter deportivo lo es más por la postura de conducción y el “feeling” que transmite que por lo que corra o deje de correr. Y eso obliga también a aceptar una serie de premisas: en los scooter GT vas “estirado”, en los sport vas “flexionado”.
El X-Max pertenece a este último grupo: sentado en la típica postura de 4, con las rodillas muy flexionadas y los pies literalmente encajados en la plataforma. Los brazos quedan bastante bajos, así que el resultado es peculiar aunque el compromiso está bien conseguido porque transmite ese carácter más agresivo que buscan sus usuarios sin perder confort. El pasajero viajará a gusto ya que dispone de un espacio también muy amplio. Eso sí, se coloca en un plano ligeramente superior, lo que obligará a un ejercicio de flexibilidad a los acompañanantes de menos estatura. Personalmente me gustaría ir menos “encajado” y disponer de más libertad de movimiento pero, como decía antes, cada conductorcillo tiene su librillo y, además, eso aumenta mucho la sensación de ser uno con el scooter.
Quizás por eso también se acaba llevando el X-Max a base de frenadas fuertes y ahí sí vemos una de sus mejores virtudes: frena estupendamente bien. De los mejores de su categoría con frenada convencional. Más que potente, es muy dosificable y eso te permite tirar de leva con tranquilidad sabiendo exactamente hasta donde puedes llegar. El equipamiento es excesivamente convencional, así que se hace evidente que Yamaha ha querido ahorrar costes en este apartado, pero más allá no merece ningún reproche importante ya que tiene todo lo que se necesita y lo muestra de modo legible y claro, incluido un avisador de cambio de lubricante. Nos encontramos, en resumen, ante un X-Max que no ha perdido ni un ápice de carácter sport y diversión... pero mucho más suave de marcha y económico en sus consumos.
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Adquirí una Yamaha X-max 250i en Xstrem-Bike de la Avda. Madrid en Barcelona, ahora hace un año, y quiero deciros que la máquina no me ha defraudado, incluso el concesionario atendido por Toni y en la parte mecánica por Raquel, son unas personas excelentes en el trato y la atención al cliente.
Os aconsejo, en caso de adquirir una yamaha Scooter visitar estas tienda.
Saludos
Javier Gaspar