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Yamaha YP400 Majesty : Maxiconmuter

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Yamaha YP400 Majesty : Maxiconmuter

Viva Scooter nº 029

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Gonzalo De Martorell  Fotos  J.c. Orengo,  Yamaha 

1. Yamaha YP400 Majesty2. Cambios en el nuevo Majesty3. Ficha técnica4. Valoración

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Yamaha nos citó en Bilbao para mostrarnos el restyling de uno de sus maxiscooter más exitosos. Una puesta al día que va mucho más allá de lo estético y que ha afectado también a motor y ergonomía para hacerlo aún más efectivo, suave y cómodo. Cada vez más rutero, fue un placer disfrutar a sus mandos de los paisajes y la gastronomía del País Vasco. El renovado YP00 es cada vez menos un scooter y, cada vez más, un verdadero conmuter interurbano...

Aunque parezca una obviedad, es casi de rigor comenzar diciendo que el Majesty es un vehículo grande; un maxiscooter en el sentido literal y primero del término. Aunque pronto deberemos incluso cuestionarle también dicha condición... porque, sin perder de vista la ciudad, el YP 400 mira cada vez más a la carretera. El hecho que Yamaha nos preparara una ruta en la que el 90% de la prueba transcurría por comarcales, nacionales y autovías es buena prueba de ello. Y tiene sentido, en realidad, porque el Majesty 400 se dirige a un usuario que, viviendo en la ciudad, necesita realizar continuos desplazamientos de cercanías o -al revés- viviendo en el extrarradio, busca un vehículo para viajar cada día al centro urbano. En resumen, que las tres cuartas partes de su vida el maxiscooter nipón las va a pasar más en la carretera que en las avenidas. La renovación del modelo ha ido claramente en esa dirección, en hacerlo aún más rutero y potenciar las cualidades de eso que los japoneses llaman “conmuter”; un vehículo interurbano diseñado más para salir de la ciudad que para meterse en ella.

Mejor ergonomía y nuevo embrague


Yamaha MajestyLa propuesta de Yamaha para su Majesty 400 ’09 insiste en mejorar la ergonomía a través de un profundo restyling de la carrocería, que recibe nuevos conjuntos de faros delanteros y traseros led, intermitentes integrados y nuevos paneles frontales, laterales y traseros. Las líneas generales mantienen el aire de familia pero reciben nuevas entradas de aire que mejoran la rumorosidad, la protección aerodinámica y evitan la aparición de turbulencias, mejorando el ahorro de combustible. El área de las manos se beneficia especialmente de esta mejor protección contra el viento, llamando la atención las dos nuevas rejillas de canalización del aire que se hacen visibles en el cuadro de instrumentos, que no estaban en la versión anterior y buscan precisamente esta finalidad.

El cuidado que Yamaha ha puesto en la zona de las manos -ciertamente una de las grandes olvidadas ergonómicamente hablando- la ha llevado también a incorporar al modelo levas de freno ajustables en 5 posiciones, para hacerlas más accesibles incluso para las manos más pequeñas. En general, los cambios en la parte ciclo no han sido muy numerosos cuantitativamente respecto al modelo del año pasado pero algunos de ellos merecen igualmente ser destacados. El más notable es el que afecta a los frenos -2 discos de 267 mm en el tren anterior- que pasan a estar empujados por el mismo conjunto frenante de la T-Max y resultan un 43% más ligeros que los precedentes. Además, por supuesto, estará también disponible a partir de julio una versión ABS que ofrecerá el sistema antibloqueo ya de la siguiente generación al que venía montando la marca. Las unidades probadas en Euskadi no disponían aún de este elemento de seguridad así que no podemos decir nada sobre las supuestas bondades de su funcionamiento pero en Yamaha aseguran que es mucho menos intrusivo y que representa un importante salto adelante en la materia. Hay que señalar, para cerrar el capítulo ciclista, que también la amortiguación trasera ha mejorado su tarado, resultando un mejor agarre en cualquier circunstancia.

El embrague del anterior Majesty había recibido algunas pequeñas críticas por tener un tacto excesivamente brusco. Es verdad que después, con el desgaste normal del uso, suavizaba su carácter pero eso, tratándose de un scooter tan voluminoso y potente, podía resultar intimidante para algunos usuarios. La casa de Iwata tomó buena nota de ello y se ha empleado a fondo en el embrague de la versión ’09. Ahora es un dechado de suavidad y finura. Ni una moto eléctrica tendría, probablemente, un tacto tan eléctrico. (Como nunca llueve a gusto de todos, imagino que habrá quien lamente que el Majesty ha perdido algo de mala leche pero ¡caramba! si te gustan los scooter con nervio ¿por qué no te miras un T-Max?).

Este nuevo tacto más eléctrico y suave del embrague ha requerido, igualmente, de un nuevo mapeado de la inyección. El resultado es una finura de marcha absolutamente ejemplar y un carácter absolutamente neutro desde la primera a la última vuelta.

Químicamente puro


Yamaha MajestyEse funcionamiento absolutamente predecible y aséptico es lo que más llama la atención a la hora de ponerse a sus mandos. Todo es neutro, todo está donde debe estar y es perfectamente racional. Todo funciona bien, está perfectamente probado y nada resulta estridente o caprichoso. Normalmente, en una moto, tanta perfección suele implicar frialdad, falta de sentimiento. Los moteros somos raros y siempre acabamos prefiriendo un cierto toque de imperfección. Los fabricantes lo saben bien y por eso insisten tanto en dar a sus modelos personalidad y humanidad. Pero en un scooter, donde lo que se prima es la funcionalidad y no se buscan tanto sensaciones como servicio, el ser “químicamente puro” es siempre agradecido. Leva, botón de arranque... y en marcha. Las sensaciones dinámicas resultan también conocidas respecto a su antecesor.

En comparación con otros maxiscooter de gran cabotaje, resulta más bajo y accesible. Los kilos se notan al principio pero el punto de gravedad está bien logrado y el Majesty acaba conduciéndose más desde el asiento que desde el manillar. En ese sentido es ligero... asumiendo que estamos ante un señor 400 con asiento biplaza de dimensiones generosas, enorme cofre bajo el asiento y carrocería a tutiplén... Que nadie espere, por tanto, la maniobrabilidad de un 125 pero tampoco la mostrenca urbanidad de otros competidores. En el denso tráfico bilbaíno se movía con soltura, ofreciendo -incluso- una cierta limitada capacidad de ratoneo. De hecho, me atrevería a enfrentarme con una hora punta en un YP 400... Recuerden los amables lectores que hemos comenzado estas líneas diciendo que el Majesty 400 es muy grande y pesado. Que quede claro: No estamos ante un 250 hinchado sino, más bien, ante un 400 razonablemente compacto.

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5 comentarios a "Yamaha YP400 Majesty : Maxiconmuter":

  • JUAN PEDRO (Anónimo)  dice (18 / 12 / 2009):

    HOLA!
    ME GUSTARIA SABER EL PRECIO DE LA PLACA EMBELLECEDORA DEL TUBO DE ESCAPE MAGESTY 400.GRACIAS

  • andres (Anónimo)  dice (07 / 12 / 2009):

    como se saca la rueda trasera

  • andres (Anónimo)  dice (29 / 11 / 2009):

    como se saca la rueda trasera

  • andres (Anónimo)  dice (23 / 09 / 2009):

    como se saca la rueda trasera

  • CHARLY (Anónimo)  dice (06 / 08 / 2009):

    NO COMPRENDO COMO "UN PROBADOR DE MOTOS" NO INFORMA DE LA SENSACION DE CULEBREO EN MARCHA DE ESTA MAQUINA, ¿SERA EL CHASIS, LA SUSPENSION TRASERA.?. ETC ETC.

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