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LA SALIDA MÍSTICA

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Viva Scooter nº 015

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1. Ruta por San Pedro de las Dueñas

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Viaje espiritual al monasterio de San Pedro de las Dueñas, donde las madres benedictinas nos recibieron con un almuerzo muy suculento.

Los principios no eran buenos. Tino había advertido unos días antes a los compañeros que manjar comprobasen el estado de las baterías. Varios días de inactividad pues con el invierno “norteño” azotando con fiereza, la pereza aflora y los megas no se mueven. Las consecuencias resultaban evidentes. Y en efecto, aunque afortunadamente sólo fue uno el damnificado, se cumplieron las previsiones y el viernes Loto desmontaba su batería y Tino se encargaba de ponerla a punto. El sábado día 19 a las 10.30 entre ambos intentaban montar la batería en el garaje del edificio donde cohabitan el ínclito Luis y su mega. Pero entre la falta de herramientas, la poca luz, el calor que producía el exceso de ropa motera, el agobio hizo mella. Luis decidía ir en coche y subía a casa a cambiarse de ropa mientras Tino se dirigía al punto de reunión que se encuentra en el mismo edificio e informaba de las novedades. La contestación fue unánime. José Luis, Fernando, Marta, Mariflor y Andrés lo dejaron claro: ¡Salimos juntos, volvemos juntos!. Y nuevamente, todos al garaje. El comentario fue al unísono: “La batería se instala y Loto va en mega sí o sí”. Y claro, con tanto empuje, fue que sí. Con una hora larga de retraso iniciamos el trayecto cumpliendo las previsiones con la lógica excepción horaria. La primera parada estaba prevista en Villarroañe, localidad muy próxima a León donde Marta se está preparando su nido, villa Marta, en avanzado estado de construcción. Era obligatoria la parada pues en el mega de Malibú iba la comida para las cuatro viejas gallinas que Marta conserva. Rápidamente reiniciamos la ruta pues el tiempo se nos pegaba al trasero. Tras atravesar Palanquinos y diversos pueblos de la zona de los Oteros, famosa por sus viñas que dan nombre al riquísimo vino de Prieto Picudo (sin pretender robar ni restar importancia a otras zonas limítrofes con ésta y que poseen la misma virtud vitícola) llegamos a Fresno de la Vega, pueblo situado al lado de la noble Coyanza, famoso por sus productos hortícolas, muy especialmente por sus pimientos. La parada era obligatoria, pues Pili, la mujer de José Luis Farto “el Profe”, es nativa de la localidad que a su vez “adoptó” de buen grado a nuestro compañero, persona sobrada de virtudes. Tras la foto en la plaza del pueblo junto al monumento al labrador y una vez degustados los oportunos cafés, infusiones y cervezas sin alcohol de rigor, prestos continuamos el trayecto variado del inicialmente previsto como consecuencia de las diferencias horarias, atravesando Valencia de Don Juan y encaminándonos hacia Mayorga, ya en la provincia de Valladolid, para nuevamente entrar en “nuestra” provincia y terminar desembocando a poco más de las dos de la tarde en San Pedro de las Dueñas, nuestro destino, donde las Madres Benedictinas del monasterio que da nombre al pueblo (recibe el nombre de las Dueñas por la cantidad de señoras de la nobleza de la zona que ingresaron en él como monjas o para su educación) y que data del año 976 nos aguardaban ansiosas de comenzar a servirnos. El horario hay que cumplirlo puesto que la comida se sirve a las dos y cuarto para todos los comensales que previamente hayan reservado. Y sin apenas tiempo para lavarnos las manos, ya circulaba una de las hermanas con el carrito repartiendo las fuentes de rica paella que a medida que las terminábamos iban reponiendo. Casi sin tiempo para echar una parrafada, nada más haber concluido el primer plato nos estaban sirviendo los huevos al molde, con una salsa de tomate que nada tenía que ver con las que habitualmente se pueden degustar, para finalizar con un lechado al horno que por raciones de forma repetitiva nos iban sirviendo junto con la ensalada, pudiendo a duras penas dejar un poquito de espacio en el estómago para el postre, pues si sabido es el arte monacal en la cocina, igual de conocidos son los postres por las monjas confeccionados, consistiendo en esta ocasión la “sorpresa” en unos excelentísimos canutillos rellenos de crema. Y ya para terminar, los consabidos cafés de puchero e infusiones caseras y el toque final en forma de “licorcito”. Todo estupendo, más aún cuando comparas calidad-precio-entorno. Nada más abonar la cuenta, nos estuvieron mostrando las celdas destinadas a hospedería, visitando las distintas dependencias además de la Iglesia románica, donde nos llamó la atención su órgano. Una pena que el hijo de nuestro compañero Farto no nos acompañara y nos deleitara con su sabiduría y arte musical. Entre unas cosas y otras y habiendo sobrepasado las cinco de la tarde, ante la amenazante niebla y además queriendo hacer gala a nuestro mote de los “totiesos”, la vuelta la realizamos por la autovía, a velocidad constante pero sin llegar al límite autorizado, dirigiéndonos a nuestro lugar de salida y encuentro en León, la Cervecería Restaurante La Fábrica, donde agotamos los últimos comentarios de la sabrosa excursión, poniendo ya los primeros mimbres de la próxima de la que os daremos buena cuenta.

Agradecimientos: Luis Toscón y Faustino Garcia (Megas de León)

1. Ruta por San Pedro de las Dueñas

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