ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Jordi Bonany
1. Introducción
En Vivascooter sabemos que en la calle y en la carretera existen gran cantidad de trampas, dificultades o situaciones complicadas para los motoristas/scooteristas. Por esto hemos creído oportuno crear esta nueva sección, en la que recogeremos todas y cada una de las experiencias, sustos o situaciones apuradas que hemos sufrido nosotros personalmente o bien nuestros compañeros, para que vosotros, lectores, novatos, experimentados conductores o “pilotos” de vuestras monturas de dos (o tres) ruedas podáis conocerlas y obrar en consecuencia para poder evitarlas.
Si todos estos artículos que editaremos sirven para que uno solo de vosotros evite, aunque sea sólo una vez, un accidente, nos daremos por satisfechos y encontraremos plenamente justificada la edición de esta sección. Estrenaremos esta nueva sección reflexionando sobre la utilización de las rotondas o glorietas, pues a pesar de que ya llevan unos cuantos años formando parte del paisaje y estando plenamente integradas en el tráfico diario, la utilización que de ellas hacemos los conductores es francamente lamentable. La rotondas son elementos muy importantes, ya que todas ellas están situadas en los cruces de dos o más calles o carreteras, lugares peligrosos de por sí. En estos cruces, cada vez son más comunes estas rotondas y con ellas sus concretas normas para acceder, circular y salir. Veamos pues como hacerlo de la forma más segura.
Si tienes la suerte de vivir cerca de una de estas glorietas acércate a una de ellas paseando y obsérvala durante un ratito, verás que, teniendo en cuenta el reglamento de circulación, a la mayoría de los que circulan por ella se les podría multar por realizar alguna maniobra inadecuada o hasta peligrosa (no respetar la prioridad de paso, no circular por el carril adecuado, cambiar de carril sin señalizar, etc.). Cuando nos acerquemos a una rotonda tendremos que tener en cuenta todas estos comportamientos peligrosos. Además también tenemos que pensar (como siempre) que yendo sobre dos ruedas la peligrosidad de las maniobras ajenas se multiplica, ya que somos los más débiles (ciclistas aparte), y en el caso que nos ocupa más todavía pues encima estaremos circulando inclinados (para trazar la curva, claro). Por esto, nuestra principal prioridad será evitar las situaciones de riesgo, pues de nada sirve tener la razón si acabamos en el suelo por culpa de uno que no la tenga. Resumiendo pues, conducción a la defensiva siempre, pero extremada cuando circulemos por el interior de las rotondas.
INCORPORACIÓN
Antes de nada tengamos claro que los que ya están en el interior de la rotonda tienen preferencia, y por lo tanto deberemos cederles siempre el paso, con excepción de las rotondas que tengan 2 carriles, ya que si en ellas el vehículo que ya está dentro circula por el carril interior, nosotros podremos acceder la rotonda por el carril exterior. Con esto más claro que el agua, deberemos esperar a que el carril que vamos a ocupar (el exterior) al introducirnos en la rotonda, esté libre pero vigilando también el otro carril (el interior), pues si la siguiente salida está próxima puede que alguien que esté circulando dentro de la rotonda por el carril interior decida cambiar de carril e invadir el nuestro para salir de la glorieta. Evitar esta situación de riesgo es tan sencillo como esperar que el coche que va a salir de la rotonda esté a tu altura he incorporarte justo después de que nos haya rebasado, vigilándolo de cerca hasta que desaparezca rápidamente de tu campo de visión cuando el coche se introduzca en la salida que ha escogido.
LA SALIDA
Cómo ya estamos circulando por la rotonda, inclinados para trazar la curva cuando nos llega la salida que hemos de tomar para continuar nuestro camino, deberemos cambiarnos al carril exterior si es que lo hemos abandonado al entrar en la rotonda, ya que intentar salir desde el carril interior es un poco... digamos…¡suicida! Pues si nos dedicamos a cortar la trayectoria de los coches que circulan por el carril exterior, lo mejor que puede pasarnos es un buen susto y una tremenda bronca, y lo peor…que nos arrollen…tú mismo. Para salir de la rotonda siempre por el carril exterior, de hecho es recomendable no abandonar nunca este carril mientras estemos circulando por el interior de la rotonda. Si te das cuenta de que la salida que debías tomar está más cerca de lo que esperabas, no frenes de golpe ni cambies de carril bruscamente, tranquilo, rebásala sin preocuparte por ella y da otra vuelta completa a la rotonda hasta que te encuentres de nuevo frente a ella.
SITUACIÓN EXTREMA: EL ATASCO
Cuando aumenta el número de coches que circulan por una o más vías de las que confluyen en la rotonda se antoja que el atasco en la glorieta es inevitable. En esta situación, tú, que circulas en dos ruedas, tienes ventaja, pero no te fíes ni bajes la guardia. Observa bien por donde se están moviendo lentamente los coches, prevé la trayectoria de los mismos antes de decidir por donde vas a adelantarlos y poder así evitar el cruzarte con alguno de ellos, ya que, en situación de retenciones de tráfico, a los automovilistas, seguramente, se les añadirá una prisa extra por llegar a destino puesto que el atasco les habrá retrasado y esto suele poner nerviosos a los conductores y reaccionan de forma brusca he imprevisible. Tú a la defensiva y como siempre con un dedo encima del botón del claxon, no nos cansaremos de decir siempre: “Más vale un conductor de coche cabreado (porque le hayas tocado la bocina) que un motorista en el suelo tirado (porque no se haya dado cuenta de tu presencia)”.
LA BUENA IDEA
Una glorieta sin tráfico (según a que horas es posible, un domingo por la mañana en un polígono industrial, o un sábado durante el partido de fútbol en una urbanización, por ejemplo) se convierte en un lugar ideal para practicar con nuestra moto o scooter, principalmente porque es un lugar de dimensiones contenidas y esto te permite controlarlo adecuadamente. Para empezar puedes fijarte en el piso, si tiene zonas con gravilla o polvo, puedes, con el pie, limpiarla de “polvo y paja” en unos minutos. Una vez acondicionado nuestra “pista de prácticas” y siempre vigilando que no haya tráfico, te introduces en la glorieta y empiezas a dar vueltas como un ventilador… ¿Para qué? Pues es muy sencillo, todos los motoristas/scooteros nos pasamos la mayor parte del tiempo en que circulamos en posición vertical, de hecho el gran objetivo en nuestros instintos de conservación es este, no perder la verticalidad en ningún momento. Pues en la casi totalidad de ocasiones, perder la verticalidad significa irse al suelo. Sin embargo, cuando afrontamos una curva, renunciamos voluntariamente a esta verticalidad para poder trazarla y equilibrar la fuerza centrífuga que nos arrojaría fuera de la trayectoria escogida. Pues bien, en la glorieta podemos practicar a nuestro antojo la inclinación que deseemos, no se trata de ir probando a inclinar hasta que tu sentido común te diga “para nene que te la pegas” sino simplemente de practicar, así, sin más, de conseguir “horas de vuelo” con moto inclinada, ahora frenando fuerte y viendo como contrarrestas la tendencia de la moto a levantarse y abrir la trazada, ahora cambiando de carril con una leve inclinación, etc…no para correr más, sino para que cuando inclines lo hagas menos tenso y, consecuentemente más seguro.
1. Introducción
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