ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Gonzalo De Martorell
1. Editorial
Sólo hay algo peor que una mala ley. Y es una “ninguna ley”. Porque cuando algo está prohibido, estarás o no de acuerdo, pero sabes a qué atenerte. Tú decides si cumples o cargas con las consecuencias de no hacerlo. Pero cuando algo no está ni prohibido ni permitido... sino todo lo contrario, genera indefensión y arbitrariedad y acabas dependiendo de la discrecionalidad -léase buen humor- del señor agente de la ley. Uno decide que te multa porque no se puede ir de esta manera con una moto... otro decide que no te multa porque tampoco es para tanto... y un tercero decide por su parte que primero te para y después ya decidirá porqué te multa... que algo habrás hecho... Todo esto viene a cuento, al menos en mi calenturienta mente de editorialista, -todo el mundo sabe que andamos siempre dándole vueltas a todo y viendo complots donde no los hay... aunque yo sigo pensando que lo de la luna fue un plató de Hollywood y estaba por ahí Chuck Norris...- porque hace unos días presencié como la Guardia Urbana barcelonesa paraba a un scooter por circular por el Carril-Bus mientras, ante las mismas narices del agente, seguían pasando docenas.
Sí, nada nuevo bajo el sol... algo vería el señor Guardia en el interfecto motorista sancionado que hizo que le tocara la lotería a él y no a otro... Los dos patitos, le tocó el regalo... la niña bonita... ¡huyyy! Pero es que yo no quiero vivir en un país donde te multan si te toca en la tómbola... Y, de acuerdo, es un tema manido y estrictamente barcelonés -por eso humildemente pido que nos disculpen quienes no sean de Barcelona- aunque al final exceda realmente lo local y entre en el terreno del respeto a la ciudadanía.
Está prohibido circular por el CarrilBus. Perfecto. No hay más que decir. Hágase saber con insistencia por parte del nuevo consistorio que a partir de este momento se fusilará al amanecer a quienes circulen por él. O permítase de una puñetera vez... pero la actual situación de “ni sí, ni no” es insostenible. La realidad del día a día nos dice que en las horas punta -y si a uno no se le para el contador zigzagueando o hace una barrabasada muy gorda- los agentes de la autoridad harán por lo general la vista gorda. ¿Y qué demonios significa “por lo general” en la práctica? Pues que hoy pueden multarte y mañana no... por hacer exactamente lo mismo... ¿Y por qué en hora punta sí y a las 11 de la mañana no? ¿Desde cuando una infracción lo es según la hora a la que se comete? Bueno, vale... está lo de la “nocturnidad” pero digo yo que no es lo mismo circular por el Carril-Bus que robar un banco...
Yo, pecador, confieso ante Dios y ante vosotros hermanos -¡caray como se notan los años de colegio de curas- que uso el Carril-Bus por Barcelona cuando voy en scooter. Que zigzagueo cuando algunos taxistas, esos profesionales entrañables, se paran de golpe ante mi rueda por aquello de “es mi carril y me paro como me sale del taxímetro”. Y vuelvo a zigzaguear cuando algunos de nuestros amigos los ciclistas -ese otro colectivo tan querido- deciden pedalear por él a la friolera de 3 km/h. (Hombre, bien mirado, algo bueno se ha conseguido con esto de que las bicis puedan ir por el Carril-Bus. Ya no somos los más odiados. Los del pedal han acaparado el premio por unanimidad...)
Ya que estrenamos en España consistorios, tan flamantes ellos, tan ilusionantes ellos, tan cercanos a nuestras necesidades ellos y tan abiertos a nuestras sugerencias ellos, pues sería un buen momento para que decidieran de una puñetera vez qué hacer con lo del carril-bus... Excepto en Madrid, claro. Ahí lo tienen claro desde hace tiempo y el Carril Bus-Taxi-Moto es una realidad. Claro que, lo sabe todo el mundo, donde de verdad somos vanguardistas en esto de la moto es en Barcelona... Allí, en el foro, son tan clásicos que ni siquiera rifan las multas...
1. Editorial
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