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Paseando por el Delta del Llobregat
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Con la llegada del invierno solemos preparar salidas cortas, de medio día, desayuno por el camino y a comer a casa. Así lo hicimos ésta vez y para preparar una ruta corta pero plagada de curvas de todas clases, subidas, bajadas, paellas, y algo de interés turístico también, visitamos el delta del río Llobregat.
Últimamente salir de nuestra ciudad es algo muy aburrido, pues se ha limitado la velocidad a 80 km/h en todos los accesos a Barcelona y claro, a esa velocidad vas cazando moscas, por lo tanto aprovecho la ocasión para mirarme a fondo la moto que conduzco, su posición de conducción la suavidad de sus mandos, etc… o sea que, a pesar de todo, le sacamos el jugo a esa situación.
Para acceder al Delta del Llobregat, después de abandonar la Autovía de Castelldefels, debes circular por un camino con un asfalto de ésos que cuando lo pisas acabas prefiriendo que el suelo fuera todo de tierra, ya que así al menos no correrías tanto y notarías menos los baches. En estas circunstancias cualquier megascooter que se precie te protesta. Es la típica situación antagónica para la que está diseñado un GT: los baches te descolocan un poco la dirección (nada grave) y en tu culo los notas, sí, pero no te acaban de incomodar (los megas GT son muy cómodos). Y las roderas y desniveles longitudinales se desplazan de un lado a otro el scooter pero con una simple insinuación de tu cadera volvía a estar en su sitio. Circulando por este tipo de “asfaltos” se ponen a prueba hasta los empastes de tus muelas.
El paseo por el delta fue de lo más curioso e instructivo. Por un lado la horizontalidad del paisaje y lo bucólico de sus habitantes (patos y otras aves) te lleva a relajarte y respirar pausadamente, pero por otro lado, la periodicidad con que un gran reactor de pasajeros despega de la pista del aeropuerto del Prat te coloca en una situación de stress auditivo grave, ¡Jo! Vaya ruido que meten esos pájaros gigantes metálicos, no acabo de entender cómo los pájaros pequeños de carne y hueso han conseguido aclimatarse al delta. Pero de haberlos los hay, y muchos, y encima viven tan tranquilos, ignorando del todo las interrupciones sonoras y continuas de los aviones al despegar. En fin, misterios de la naturaleza.
Una vez acabado el paseíllo por el delta y con ganas de moto deshicimos el maldito camino “asfaltado” que da acceso al parque natural y cogimos una comarcal que nos llevó hasta la vecina población de Gavà, desde donde sale una revirada carretera que no para de subir y subir por la ladera de una montaña a base de curvas y paellas hasta la hermosa población de Begues. Esta carretera, a medida que vas subiendo, va descubriéndote un hermoso paisaje y una extensa vista de todo el delta del Llobregat y sus alrededores. Antes de entrar en Begues hicimos una parada técnica para reagruparnos, pues aunque somos pocos cada cual tiene su ritmo y no es cuestión de forzar la máquina.
Una vez todos juntos entramos en Begues y paramos a desayunar en una terracita en la plaza de la iglesia del lugar. Durante el desayuno las típicas bromas del motero y los comentarios referentes a lo bien conservado que está el delta del Llobregat a pesar de su entorno tan hostil. Ya con el estómago lleno, volvimos a nuestras monturas y empezamos a tomarnos un poco en serio la carretera de curvas que nos esperaba a continuación, pues su trazado es de lo más exigente y su paisaje, más cerrado que el de la anterior carretera, nos permite concentrarnos más en la conducción. Es el sitio ideal para marcarte un diálogo con tu montura, concentración, visualización del asfalto y el trazado, incluso puedes respirar el frescor de la vegetación que te envuelve por doquier y el viento te trae generosamente, total ideal para hacer moto y tan cerquita de Barcelona… Cuando llegamos a la población de “Les Cabories”, donde hicimos otra paradita para reagruparnos de nuevo, una permanente sonrisa adornaba ya de forma indeleble mi rostro. Una vez todos juntos, dirigimos nuestros megas GT hacia el puerto del Ordal, tramo éste, que sería el último un poco entretenido antes de coger los accesos limitados a 80 km/h que te permiten regresar a la gran ciudad que es Barcelona, y poder dar por finalizada esta pequeña salida de 118 km, que nos ha descubierto lo bellas que son las proximidades de Barcelona y que, a veces, no es necesario hacer muchos kilómetros para descubrir bellos paisajes.
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