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Posiblemente, un scooter de 125 de rueda alta sea la mejor arma para lidiar con éxito con el tráfico urbano de las grandes ciudades del siglo XXI. Scooter, por agilidad y comodidad; 125, para poder rodar por vías rápidas o fuera de la urbe sin necesidad de tener carnet de moto, y de rueda alta por la estabilidad que da. Un vehículo versátil, creado para la cuidad pero apto también para trayectos interurbanos. Si a todo esto le añadimos un precio ajustado. ¿qué más se puede pedir?
¿Quién no ha soñado con poseer el tope de gama de una marca? Bien, pues el Piaggio Beverly Cruiser y el Aprilia Scarabeo 500ie vienen a colmar el segmento de los scooters de rueda alta de gran cilindrada, en el que curiosamente no encontramos ningún modelo de factura nipona. Son las niñas mimadas de sus fabricantes y no escatiman en detalles ni en desarrollo tecnológico. Pero más allá de consideraciones generales, pasemos a examinar estos elegantes vehículos y su comportamiento dinámico.
PRIMOS LEJANOS
Si nos molestamos en observar el árbol genealógico de estos scooters, rápidamente caeremos en la cuenta de que comparten un origen común: el Grupo Piaggio. Así pues, no debe extrañarnos que el popular Scarabeo y el nuevo Beverly Cruiser 500 monten el propulsor MASTER del gigante italiano. De todas formas, el motor no es exactamente igual en ambas monturas, ya que la versión del Beverly ha visto aumentada su cilindrada de 460 a 492 cc y ha pasado a tener doble encendido. Esto hace posible que el Piaggio (40 CV) supere en potencia máxima al Aprilia (39 CV), aunque este último gana casi por la mínima en par motor (43 Nm por 42,2 Nm del Beverly). Todo esto, sumado a un peso que sólo los separa por 1.000 gramos, los debería equiparar, a priori, en cuanto a prestaciones. Y decimos a priori porque una vez en marcha nos percatamos de que eso no es así.
El Scarabeo acelera y recupera algo mejor, con un brío que ya apuntaba el Atlantic 500 Sprint aunque con un desarrollo distinto, más disfrutable. Sin embargo, ambas motos pasan de 0 a 60 km/h en un santiamén y superan los 150 km/h de velocidad punta, con lo que sus prestaciones están a un nivel muy alto, casi en la línea del T-Max y el Burgman 650.
¿TURISMO? ¡POR SUPUESTO!
Estas motocicletas son mucho más que vehículos ciudadanos o de salidas de fin de semana y argumentos para realizar una ruta turística no les faltan: cuentan con un potente y probado motor; disponen de un depósito de gasolina de 13 litros que les asegura una autonomía superior a 225 kilómetros; la rueda alta (llantas de 16 pulgadas delante, 14 pulgadas detrás) les confiere un plus importante de estabilidad; el doble amortiguador trasero es regulable en precarga, algo que es de notable importancia si llevamos pasajero o carga...
En definitiva, que si la carretera te llama, tanto el Aprilia como el Piaggio te pueden llevar. Y eso es lo que hicimos durante nuestras pruebas con ambas. Además de participar en los “estupendos” atascos de la Ciudad Condal, decidimos escaparnos por tierras tarraconenses, disfrutando de puertos de montaña, carreteras secundarias y tramos de autopista. Fuera de la urbe, el Beverly acusa estar desprovisto de pantalla parabrisas (disponible en opción). El confort resultante de una pantalla regulable en altura, como es el caso del Sacarabeo, es muy superior al concepto “naked” del Cruiser, y tras unas cuantas decenas de kilómetros el aire en el pecho que tanto agradecíamos en ciudad se tornó en un inconveniente importante cuando circulábamos a más de 110 km/h.
En cuanto al asiento, ambas destacan por ofrecer una mullida butaca que garantiza horas de confort. El tapizado del Cruiser, en color beige, es más exclusivo y resultón que el del Scarabeo, en negro y de apariencia más convencional. Además, el Piaggio dispone de una funda para cubrir el asiento en los días de lluvia. Es bien sabido que por razones estructurales en los rueda alta el espacio para las piernas es inferior a un GT. De todas formas, en ambos scooters nuestras piernas descansan cómodamente en una posición bastante natural.
En el Cruiser, sin embargo, la superfície destinada a tal efecto es algo más espaciosa. El acompañante irá cómodo en ambos modelos, que cuentan con un asiento bien ancho. Sin embargo, los estribos abatibles del Scarabeo garantizan una postura de las piernas más relajada que la simple plataforma integrada del Cruiser. También las asas de aluminio del Scarabeo nos generan mejor tacto que las barras metálicas, y de menor diámetro, del Beverly.
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Por fin encuentro una buena prueba de mi modelo, el Scarabeo.
Gracias por este estupendo artículo.
Vaya articulazo.
Sois magníficos.
En mi ciudad todavía no he visto una scarabeo, pero si hay varias Beverly Cruiser, y sus acabados son impactantes. Es ralmente bonita.
Piaggio X8 125
BJ