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Presentación: Honda PCX 125, silencio

Viva Scooter nº 035

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  1. Honda PCX 125
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Se apaga en los semáforos, callándose por completo. El motor del nuevo Honda PCX se detiene automáticamente si el vehículo permanece parado más de tres segundos y arranca instantáneamente con un golpe de gas, optimizando cada gota de combustible, encerrando a sus pasajeros en un paréntesis de silencio…

Honda PCX 125La presentación del nuevo Honda PCX tuvo lugar en medio del bullicio circulatorio que atasca las calles del centro de Barcelona. Tráfico lento, embotellamientos, pasos de peatones, stops, cedas, semáforos... Los responsables de Honda Montesa escogieron el mejor de los escenarios para exhibir la especialidad de su nuevo scooter. Al detener el vehículo en el primer semáforo rojo, el motor del PCX dejó de sonar, cayendo catatónico en un profundo sueño que le infunde el innovador Interruptor del Paro al Ralentí (Stop Go): un sistema que, activado –se puede desactivar mediante un botón en el lado derecho del manillar-, detiene el motor de forma automática cuando está al ralentí durante más de 3 segundos. Son instantes de silencio y sin consumo a bordo del nuevo PCX. Al principio se hace extraño: estás sobre un scooter apagado, sin vibraciones, sin ruidos, escuchándolo todo menos tu propio motor. Así lo comprobó el grupo de periodistas participantes, que entablaban conversaciones en cada parada en medio de la ciudad, sin los habituales gritos ni ser entorpecidos por los decibelios –aquí ausentes- de las ocho unidades que montaban, mientras esperaban que la luz del semáforo se volviera verde. Cuando llega ese momento, giras el puño de gas y el PCX resucita al instante, porque el sistema vuelve a arrancar de forma automática el propulsor cuando se abre de nuevo el acelerador. Una tecnología que optimiza hasta la última gota de combustible y, por tanto, comprometida con el medio ambiente. También con tu bolsillo. El nuevo producto del ala dorada nace con la intención de servirte en la ciudad con ahorro, funcionalidad, diseño vanguardista y un precio económico (2.499 euros).

Personal confort X


Si hay una marca con éxito en el segmento de 125cc, ésa es Honda. Su Scoopy y su Passion saben mejor que ningún otro lo que es estar, año tras año, en lo más alto de las listas de ventas. Su S-Wing y su Lead, además, siempre han echado una mano. Ahora, la casa japonesa completa su gama de scooters de ‘baja cilindrada’ pero altísima rentabilidad con un modelo distinto entre los suyos, un modelo que cubrirá para Honda un nicho ‘algo’ desatendido –o desafortunado- hasta el momento (el de los Megas de octavo de litro), declarando la guerra a Burgmans, SuperDinks y X-Maxs, los pesos pesados que se reparten casi toda la tarta. El nuevo comensal buscará su trozo cuchillo en mano. Quizás no es un maxiscooter propiamente dicho. Su carenado es ancho y protector, pero sus medidas son bastante compactas, y esto dificulta su catalogación dentro de este segmento (incluso podríamos estar ante el nacimiento de uno nuevo...). Pero es innegable que comparte con ellos el concepto, el carácter y las soluciones. En cuanto a las estéticas, el nuevo PCX presenta una carrocería de estilo vanguardista en donde parecen convivir elementos heredados –o inspirados- de otros hermanos de la familia Honda. El resultado es una combinación equilibrada y con mucha ‘personalidad’. El frontal está conquistado por un grupo óptico de grandes dimensiones en donde cohabitan el doble faro y los intermitentes a los flancos, todo unido y formando una gran X que recuerda a la de la flamante Honda VFR1200F. Sobre ella, una pantalla derivabrisas tintada –al estilo del Honda Forza- que ofrece una protección contra el viento siempre bien recibida en los desplazamientos extra-urbanos. El manillar desnudo y cromado, que también evoca el citado Forza, no está integrado en el carenado y de él brotan unos retrovisores que ofrecen un amplio y claro reflejo. El cuadro de instrumentos incluye velocímetro, indicador del Interruptor de Paro al Ralentí –que parpadea cuando entra en funcionamiento- indicador de gasolina y otros controles (temperatura motor, trip digital, etc.). La vida a bordo es peculiar. Al asiento se accede con suma facilidad, ya que está a baja altura –a tan sólo 761 mm. El túnel central –donde se ubica el depósito de combustible-, que en la mayoría de los scooter que lo poseen dificulta el acceso al habitáculo, en el PCX no supone ningún problema, más bien todo lo contrario: gracias a su ubicación en la parte central del vehículo, la parte trasera ha sido ‘liberada’ para ofrecer bajo el asiento una capacidad de carga ideal, es decir, de un casco integral de cualquier talla y algo más. El posible perjuicio de llevar un túnel central recae sobre las piernas y los pies, pero no en demasía: hay espacio suficiente para viajar cómodo (y eso que el escribe estas líneas mide 1,87 m) e incluso incorpora unos largos y amplios reposapiés que permiten estirar un poco más las piernas, aumentando el confort a bordo. Asimismo, el asiento incorpora un apoyo lumbar para el conductor que incrementa la sensación de marcha relajada. El pasajero dispone de un área generosa, de un asidero y estriberas plegables. En la parte interior del escudo, a mano izquierda, el PCX dispone de una guantera frontal sin llave muy práctico para los pequeños objetos. En caso de necesitar más espacio, Honda ha incluido en el equipamiento opcional un top box de 26 litros (además de una pantalla más alta y una alarma). Otra de las innovadoras soluciones que exhibe el scooter japonés es el sistema de apertura del asiento y del tapón de combustible: tras girar la llave hasta la posición relacionada, el usuario podrá abrir cualquiera de los dos compartimientos mediante un botón con dos posiciones situado a la derecha del contacto. Y para estacionarlo, el usuario podrá optar entre el caballete central o el lateral. Los colores principales para los modelos PCX 2010 son: Blanco Himalaya Perlado, Negro Asteroid Metalizado y Plata Seal Metalizado. Todas las variantes de color llevan asiento e interior de la carrocería negros, y llantas de aluminio en negro.

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