Yamaha X-MAX 125 vs Sym Citycom 125 : Blanco y negro

Comparativas

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PobreEl mejor 

...y llegó el nuevo SYM Citycom -pero esta vez en versión de 125cc- para apretar las tuercas de un segmento cada vez más concurrido. De amplias expectativas por prestaciones, estética y calidad de acabados, no podíamos hacer otra cosa que compararlo con su GRAN rival a batir...

Las marcas de todo el mundo lo saben. Los 125 son capaces de soportar esta sacudida económica y todas se han dedicado en cuerpo y alma en sostener sus finanzas a base de scooters “convalidados”. Ahora ha tomado la palabra SYM, presentando su versión 125cc del conocido Citycom 300i. El nuevo scooter de la casa taiwanesa hereda la mayor parte de la genética de su hermano mayor, pero adopta además una serie de modificaciones estéticas y tecnológicas que lo adaptan a un uso más ciudadano.

Buscábamos un scooter que le diera una merecida bienvenida. Un scooter duro y exigente contra el que medirse. Un scooter éxito en ventas que encarnara las mayores aspiraciones que un recién llegado puede ansiar. Un gran rival a batir. Y un nombre emergió casi inmediatamente para poner sus galones al servicio de este comparativo: el X-Max 125 interpretaba a la perfección el papel que buscábamos de implacable examinador. Veamos qué nota es capaz de arrancarle el nuevo Citycom 125.

Cuerpo a cuerpo

Ambos scooters están propulsados por un monocilíndrico de 4 tiempos, 4V, refrigeración líquida y 125 cc, y aunque en este apartado el X-Max coja la primera ventaja de este comparativo al entregar un caballo más de potencia (14,1, frente a los 13,2 del Citycom) y situar su límite en 8.750 –contra las 8.500- de rpm, no se trata de un diferencia importante, sobre todo si tenemos en cuenta que el Sym recupera su posición al entregar un par máximo mayor, es decir, 12 Nm contra los 11.33 de la Yamaha. Duelo equitativo en cuanto a propulsores se refiere. Del resto, la única discrepancia radica en el sistema de alimentación, inyección para el X-Max y carburación para su oponente.

Desarrollado íntegramente en Italia, el nuevo Citycom –como ya hemos dicho, la versión 125cc del conocido 300i, del cual recibe sus líneas- ha recibido una serie de modificaciones que lo adaptan más a su utilización urbana. Cambia, por ejemplo, la medida de sus llantas y neumáticos con respecto a la versión 300 (15” delante y 14” detrás del 124 contra 16” y 16” del 300). También recibe detalles de color negro brillante en tapas laterales y parte inferior del escudo, intermitentes delanteros y trasero transparentes y un doble faro halógeno multiconvex delantero que le otorga una imagen agresiva, estirada y angulosa. Una imagen manga. En los “pies”, unos frenos de disco (delantero de 260mm de diámetro y trasero de 240mm) con llantas de aluminio. Además, el Citycom presenta un cuadro de relojes mixto analógico y digital, espacio para casco bajo el asiento, un dispositivo antirrobo electrónico bajo el asiento y guantera en escudo delantero. Y qué decir del conocido y exitoso X-Max que no se sepa ya. Una herramienta ideal para transportes cotidianos con grandes dosis de confort y prestaciones. Y unos de los diseños más elegantes que hoy se pueden ver por las calles.

Tras la fachada, dispone de un chasis apoyado por un doble amortiguador trasero y una horquilla telescópica que le regalan un comportamiento realmente estable, combinado con unas ruedas de 15” delante y 14” detrás y unos frenos de disco de 267 mm delante y 240 mm detrás. Su gran asiento biplaza, con asideros incorporados y un hueco con capacidad para dos cascos integrales, su guantera con cierre a llave y su instrumentación analógico/ digital retroiluminada en rojo son las grandes credenciales de este soccter. El X-Max triunfa en un segmento exigente, en el que debe aportar mucho para el uso urbano pero también para los desplazamientos de extrarradio, sin olvidarse de la pareja. Y pocos lo cumplen como él.

En marcha

No había tenido nunca la oportunidad de recoger con mis propias manos las sensaciones de un X-Max. Mucho y bien había oído hablar de sus virtudes. Muchos veo cada mañana de camino al trabajo. Mucha es su repercusión, tratándose de uno de los scooters más vendidos en nuestro país. Y muchas eran mis ganas de probar, de una vez por todas, semejante vehículo. Por eso cuando me subí por primera vez al ejemplar de este comparativo, mis 5 sentidos se pusieron a funcionar al 100%. Enseguida percibí una cualidad inherente, que destacó desde el inicio y hasta el final de las pruebas por encima de todas: su estabilidad. Incluso en parado, incluso desde bajas velocidades, el X-Max no se mueve ni titubea. Su reparto de pesos, bien equilibrado, encuentra un punto de gravedad idóneo para ofrecer un comportamiento aplomado y ligero, pese a tratarse de un megascooter pesado, con vasto carenado.

Es una sensación agradable a la hora de pararte en los semáforos y notar que con la punta de uno de los pies, equilibras la moto fácilmente. En las arrancadas presenta también un comportamiento estable, con aceleración suavizada por el sistema de inyección y unas entradas en curvas tanto en bajas como altas velocidades livianas y rápidas. Pero su posición de conducción es más retrasada que la del Citycom: piernas y brazos están más estirados, lo que te permite adoptar una postura cómoda sobre todo en trayectos a altas velocidades pero que penaliza a la hora de agilizar las exigencias del tráfico urbano. En cambio, el Citycom te obliga amablemente a acoger una posición más echada hacia delante, con las piernas un poco más recogidas y el cuerpo más cerca del manillar.

Una postura cómoda pensada más hacia el uso urbano, hacia los giros rápidos y que permite precisar mucho más la trazada. Ahí es donde gana puntos nuestro recién presentado Sym: ofrece una mayor manejabilidad en ciudad y ligereza de giros. Pero no subestimemos las posibilidades de la Yamaha. Es un scooter tremendo, que juega en ‘champions’ y que ha marcado la pauta a seguir de muchos que han venido detrás intentando asemejarse. El Citycom parece tener opciones para jugar bien en tan prestigiosa categoría, pero debe ganar todavía muchos partidos. Ambos, con neumáticos de 15 pulgadas delante y 14 detrás, ofrecen una magnífica tracción y comportamiento. Seguridad amplificada por los discos de frenos que tanto uno como otro incorporan, si bien el X-Max aporta un diámetro de 267 mm delante (contra 260 del Sym) y 240 mm detrás (contra 220) para afianzar la frenada si cabe un poco más. En cuanto a protección aerodinámica, el resultado es de empate, con dos medias pantallas frontales y dos carenados anchos y envolventes.

Conclusión

Podemos considerar que el Citycom ha aprobado con nota el duro examen impuesto por el X-Max. Ambos scooters ofrecen grandes dosis de confort, prestaciones y capacidad de carga. Ambos son herramientas perfectas para los transportes cotidianos, de líneas elegantes y atractivas –en el Yamaha- y modernas, agresivas y un poco manga –en el SYM-. No pasar por alto, sin embargo, que el X-Max cuesta casi 900 euros más que su competidor. Una diferencia económica que justifica a través de una mayor calidad en acabados y materiales. También en un motor ciertamente más comprometido y suave –de inyección- con una punta de gas mayor y briosas aceleraciones. Pero el Citycom no se queda atrás y también propone unos remates correctos y colmados de buen hacer, y un propulsor más que competente y preparado para jugar al más alto nivel. Ambos compiten sin concesiones, son versátiles y bonitos.

 

 

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