Prueba: KYMCO G5 125i, vuelta a los orígenes

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Prueba: KYMCO G5 125i, vuelta a los orígenes
Ficha Técnica KYMCO G5 125i
Imágenes KYMCO G5 125i
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Resulta innegable la aceptación actual que tienen los maxiscooters. Más cómodos y con una capacidad de carga superior, están dominando el mercado actual del scooter. Pero, ¿qué hay del scooter urbano sin más? El nuevo KYMCO G5 125i parece haber llegado a tiempo para reivindicar su nicho en el mercado.

 

El fabricante taiwanés sigue en sus trece y no deja de sorprendernos con la renovación de su amplia flota de opciones automáticas. Con el Super Dink 125 han hecho diana, sorprendiendo a propios y extraños al presentar un vehículo moderno, cómodo y con un comportamiento intachable. Lo del Agility City es otro cantar, pero no por eso merece menor atención. Los rueda alta también tienen su mercado -si no, que se lo digan al SH de Honda-, y la opción de KYMCO ha logrado un tremendo éxito gracias a su precio competitivo y a un diseño ciertamente atractivo. En el caso que nos ocupa, el G5 125i, la situación es distinta ya que no estamos ni ante un maxiscooter ni ante un rueda alta. Nuestro protagonista se inscribe -y con mucha honra- en el segmento de los scooters urbanos, esos vehículos de dimensiones más contenidas que ofrecen una maniobrabilidad sorprendente en el denso tráfico de la urbe. Pasemos a conocerlo mejor...

DISEÑO

Como no podía ser de otra manera tratándose de KYMCO, el diseño es uno de los puntos clave del G5. Moderno y con profusión de puntas afiladas, la marca de Taiwán ha querido dejar bien clara su impronta en este scooter del siglo XXI. Tal vez el frontal sea su principal foco de atención gracias a sus modernas líneas angulosas que albergan un faro en forma de V. Su tamaño es considerable puesto que ocupa casi toda la anchura del escudo, y monta un par de grandes ópticas halógenas H4. Por su parte, la iluminación posterior se confía a un faro de doble superficie de diodos LED, cuyo consumo es hasta diez veces inferior al de las tradicionales bombillas de filamento. Los indicadores de dirección, ciertamente alargados, se han dispuesto a ambos extremos del manillar, facilitando así su visibilidad.

Por lo que a medidas se refiere, el G5 125i tiene una longitud de 1.905 mm y una anchura de 720 mm, unas cifras contenidas que lo hacen realmente manejable y ratonero. Uno de los aspectos que asegura mayor comodidad es la plataforma plana que incorpora, ya que permite una amplia colocación de las piernas. Además, dispone de un gancho portaobjetos gracias al cual es posible cargar alguna bolsa de la compra, por ejemplo.

MOTOR

De poco -o nada- serviría un bonito “envoltorio” si el “regalo” no estuviese a la altura. No es el caso del G5, un scooter que está propulsado por un monocilíndrico de cuatro tiempos e inyección electrónica de tecnología plenamente actual. De hecho, comparte varios elementos del motor con el Super Dink como el esquema de “cilindro desplazado”, que según el fabricante favorece las cargas y elimina rozamientos del pistón. La potencia máxima declarada de este motor de cuatro válvulas y un solo árbol de levas roza los 12 CV a 8.750 rpm y el par máximo es de 10,7 Nm a 7.000 rpm. Y, en este sentido, sorprende muy gratamente por la viveza de su aceleración y por una velocidad punta más que suficiente. Lógicamente, la aceleración es un aspecto mucho más a tener en cuenta que la punta en un scooter urbano como el G5, y doy fe que en KYMCO han hecho un trabajo impresionante. A ello contribuye el hecho que este vehículo solamente pesa 113 kilos en vacío. Por lo tanto, aunque su motor declare tres caballos menos del límite máximo de la categoría, sus prestaciones no son en absoluto pobres. Todo lo contrario. Raro es el scooter de 125 cc que cuando el disco del semáforo cambia a verde sale con más celeridad. Pequeño y rápido, así debe ser un buen scooter urbano.

FRENADA Y CONFORT


Tampoco en el apartado de la frenada han escatimado recursos los ingenieros de la fábrica asiática. En contra de la decisión de algunos de sus rivales directos de montar un tambor en el freno posterior, el G5 125i viene con discos de freno en ambos trenes. Delante se ha optado por uno de mayor diámetro (240 mm) y con perfil lobulado, lo que ayuda a limar unos pocos gramos. El disco anterior, que también es de acero, tiene un diámetro de 200 mm. En cuanto a las pinzas, ambas son de doble pistón y destacan a primera vista por una marcada decoración deportiva ya que han sido pintadas en un color rojo pasión. El tacto de frenada es más que correcto, con un delantero ciertamente potente aunque algo duro. De todas formas, la opción de accionar ambas levas a la vez -recordemos que este modelo carece de frenada combinada- es la más efectiva para detener la moto con seguridad y eficacia.

En cuanto al confort, cabe decir que este no es un tipo de scooter que se caracterice precisamente por “premiar” a su conductor con una comodidad remarcable. Son vehículos prácticos que ganan en manejabilidad lo que pierden en confort. Eso es así, no hay término medio... todavía. Sin embargo, con todo esto no queremos decir que el G5 sea incómodo ni que su uso repetido nos lleve directamente a las manos de un osteópata. Simplemente hay que saber qué tipo de scooter es y para qué está concebido. En este sentido, conviene apuntar que la altura de su asiento (790 mm) lo hace llevadero para casi todo tipo de público. Tal vez el aspecto que menos nos agradó fue el tacto duro de la suspensión, compuesta por una horquilla telescópica hidráulica con barras de 33 mm y un recorrido máximo de 80 mm y un doble amortiguador hidráulico con cinco puntos de precarga.

La capacidad de carga, uno de los puntos clave de un buen scooter, ha sido resuelta de forma notable. Por un lado, disponemos de espacio suficiente para guardar un casco integral y una chaqueta bajo el asiento, que se abre de forma asistida como su hermano Yager. Por otro lado, en el contraescudo encontramos una guantera abierta, ideal para depositar objetos pequeños. En la parte izquierda, además, se sitúa el depósito de combustible, cuya apertura se realiza desde el contacto. En definitiva, que con la llave de contacto se arranca la moto, se abre el asiento y se accede al depósito. Más sencillo y práctico, imposible.

CONCLUSIÓN


La evolución en el mundo del scooter sigue un curso imparable. A la espera de la invasión eléctrica, los fabricantes han creado scooters para todo tipo de necesidades. Lujosos y cómodos maxiscooters, ruedas altas imbatibles en curvas y los ya clásicos scooters urbanos. Conocida es la frase “si algo va bien, mejor no tocarlo”. En el caso que nos ocupa, KYMCO ha vuelto a los orígenes y se ha encargado de modernizar el concepto de scooter ciudadano con este G5 con llantas de 12 pulgadas. ¿Qué ha conseguido? Pues un vehículo menudo capaz de esbozarte una sonrisa por muy congestionada que esté la circulación. Un scooter con una buena capacidad de carga, una autonomía superior a los 215 kilómetros y una aceleración casi eléctrica. Por sólo 2.199 euros, KYMCO ofrece este G5 125i, disponible en color negro metalizado, blanco y gris titanio. Si buscas una opción ganadora para lidiar con el tráfico urbano, no pases por alto el G5 125i.



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