Galería de fotos:
RUTA CATALANO-FRANCESA
catalunya norte cataluña norte PIAGGIO X-EVO 400 RUTA CATALANO-FRANCESA RUTAS SALIDAS  
ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos Jordi Bonany
A las ocho de la mañana, una hora antes de lo habitual pues el día ya empieza a acortarse a estas alturas del calendario, quedamos todos donde siempre, enfrente de la puerta de los “Lluïsos” de Gràcia.
Ésta ha sido una salida un poco atípica, por un lado no había nadie nuevo (en cada salida que hacemos suele haber una o dos, sinó más, personas que vienen por primera vez) y por otro lado la única novedad de la salida fue un megascooter, un flamante Piaggio X-EVO 400, que la revista que estás leyendo tuvo la gentileza de dejarme para que mis amigos y yo la probáramos. Y lo hicimos, vaya si lo probamos. Poco a poco fueron apareciendo mis compañeros, algunos con legañas en los ojos, excusable dada la hora que era. Cuando estuvimos todos nos dirigimos a la Meridiana para salir dirección Girona.
Circulando por la carretera del interior llegamos a Sant Celoni, donde habíamos quedado con Carles “Ganàpia” López y su enorme BMW. Una vez recogimos a Carles entramos por la autopista hasta la salida de l’Escala (Girona). En este tramo me dediqué a darle caña al X-Evo, que se disparó sin protestar, conmigo y Montse a sus lomos, hasta los 160 y pico de marcador. Corté entonces más por precaución que porqué el Piaggio me lo pidiera, pues parecía que aún le quedaba cuerda para un poco más.
Al salir de la autopista llegamos a Bàscara, donde habíamos quedado con Miquel y Dolors y su Silver Wing, y nos esperaba la grata sorpresa de Nadia y Johnny que, con su Honda CB600F, se apuntaron a última hora. Todos juntos desayunamos como siempre, es decir mucho y bueno, charlamos como siempre, también mucho, y más en una salida como la de hoy, en la que todos nos conocíamos.
Después del desayuno, otra vez a la carretera hasta parar en “El Salt de les Escaules” un bonito paraje donde encontramos un salto de agua de lo más fotográfico. Ahí mismo, viendo el salto de agua decidimos que la siguiente salida sería para visitar sant Miquel del Fai. Otra vez a la ruta y curveando empezamos a subir Pirineo arriba hasta entrar en Francia y para a visitar el hermoso Pueblecito de Costoja, que tiene una iglesia con un alto campanario y dos entradas (la una detrás de la otra) y justo enfrente hay el cementerio. Eso sí, todo ordenadito y todos bajo tierra, muy pintorescos estos catalano-franceses.
Desde Costoja volvimos sobre nuestros pasos hasta Maçanet de Cabrenys y tomamos dirección a Sant Climent Sescebes donde pretendíamos comer, pero antes nos paramos en La Vajol para descansar cinco minutos de tanta hermosa carretera de curvas. Desde el Monumento partimos hacia Agullana parando antes en el Mirador de l’Empordà, un esplendido lugar en el que en un día soleado puedes ver toda la Comarca.
Teníamos un día fantástico, así que Miquel nos instruyó sobre lo que veíamos (Esto es conocer un lugar y lo demás pamplinas). El hambre empezaba a hacer acto de presencia en los estómagos menos disciplinados y enfilamos la carreterita, que estaba llena de curvas, hasta nuestro destino: Sant Climent de Sescebes, lugar donde existía un CIR (Centro de Instrucción de Reclutas) al cual todos los jovenes catalanes de los 80’ deseabamos ir destinados, porqué esto significaba que hacías la “mili” en Catalunya (a mí me tocó en León).
La comida bien, como siempre, pero un poco cara. No lo esperábamos y Miquel menos que nadie, sólo con ver su cara lo supe enseguida. Así que no voy a deciros donde comimos por no hacerles publicidad, no se la merecen. Después de comer Miquel y Dolors nos llevaron paseando hasta la Font Podosa, un manatial próximo a donde estábamos, del cual emana agua sulfurosa, muy sana pero que huele que no veas (de ahí su nombre). Vimos el manantial, soportamos su olor, desagradable pero no muy intenso y después de un par de bromas al respecto nos despedimos de nuestros anfitriones moteros y nos fuimos a la gasolinera más próxima a repostar combustible para el viaje de vuelta. En el viaje de vuelta tuvimos dos “separatistas” que no quisieron volver por autopista, yo suelo preferir la nacional, pero como tenía que acabar de probar el X-Evo, decidí tomar la autopista con mis compañeros de ruta en sendas 650, más que nada por ver que tal circulaban juntos dos 650 (una Burgman y una RoyalStar) con un 400 (el X-Evo). La verdad es que bien y no tuvieron que esperarme en ningún momento. Si bien es cierto que no hacíamos carreras, también lo es que en algunas subidas largas tuve que retorcerle la oreja al X-Evo más de lo que lo habría hecho si circulara solo, pero aguantó el tipo frente a motos de casi el doble de precio que ella.
Para dejar un comentario regístrate o accede si ya eres usuario.
Publicaciones online de MC Ediciones, S.A.MC Ediciones
© 2008 MC Ediciones, S.A. | Powered by Newcomlab