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SALIDA DE LOS CASTILLOS

Viva Scooter nº 018

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1. Introducción

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Un auténtico regreso en el tiempo con visitas a las fortificaciones de Coyanza, Toral de Guzmanes, Laguna de Negrillos, Alija del Infantado y Quintana del Marco.

El mes de marzo nos estaba jugando una mala pasada. Teníamos previsto hacer la salida, como de costumbre, el tercer sábado de mes, es decir, el día 15 de marzo. Pero a escasos días de la llegada oficial de la primavera, el tercer mes del año hizo suyo el primer párrafo del refrán (marzo ventoso, abril lluvioso, traen a mayo florido y hermoso) y a las nueve menos cuarto de la mañana mientras el viento soplaba con una fuerza inusitada, Loto llamaba a Pluma Roja para sugerir la suspensión de la salida. De todos es sabido que este grupo se caracteriza por querer disfrutar de nuestros megas corriendo el menor riesgo posible, por lo que, precisamente en el día en que desde nuestra existencia se había apuntado más gente (nueve motos y trece -fatídico número- personas) muy a nuestro pesar tuvimos que suspender la excursión. Dado que la Semana Santa llamaba a la puerta, el único sábado que nos quedaba dentro del mes era el día 29. Y así, poco a poco, mientras intentábamos reorganizarnos, iban cayendo nombres de la lista. Unos por estar de vacaciones, otros por ir a Jerez a representar a MEGAS DE LEON en tan magno acontecimiento, y a última hora, otros dos por problemas familiares, el añorado día 29 a las 10 de la mañana nos encontramos en nuestro lugar de costumbre, Andres “Don Limpio”, Luis “Loto”, Julián “El Segurero”, Goyo “Pistolo” y su próxima futura esposa Emi “La Domadora” y Tino “Pluma Roja”, acordando denominar también a esta salida, la SALIDA FANTASMA, y no por la caza de fantasmas que pudiéramos iniciar en los castillos a los que visitaríamos; más bien por lo complicado que nos resultó conseguir “ejecutarla”, pues nos daba la sensación de que al final no podríamos llevarla a cabo. Por fin mientras con melancolía nos despedía Fernando “Malibú”, uno de los no asistentes y que a continuación marchaba con Marta “La Super” a Asturias por un problema familiar, con once grados en la capital y el sol brillando, partimos por la carretera de Valladolid en dirección a Valencia de Don Juan, también conocida por Coyanza, encabezando la comitiva nuestro compañero Tino, por ser descendiente de aquella noble ciudad.

A medida que hacíamos los primeros kilómetros, el mosqueo general “se nos iba adueñando” pues los vehículos que nos cruzábamos llevaban las luces puestas,lo que unido a la mirada al horizonte hacía presagiar una inminente niebla que no se hizo esperar más que unos 20 kilómetros, cuando llegamos a Santas Martas. Desde allí y poniendo rumbo al primer castillo, nos dispusimos a atravesar la comarca de los Oteros, cuna de la uva Prieto Picudo que da nombre a la modalidad de dicho vino típico leonés en sus versiones tinto y “clarete” como por aquí decimos (rosado dicen los “expertos”). Por dicha comarca, aunque la visibilidad era buena, la niebla hizo bajar los termómetros hasta los seis grados que fue la temperatura que si bien estaba al alza, nos encontramos en Valencia de Don Juan. Allí visitamos el exterior de su precioso castillo construido en el siglo XV por los Acuña, Condes de Coyanza, sobre un castillo anterior que a su vez se erguía sobre un castro de la Edad del Hierro.
Mientras hacíamos las fotos de rigor, el sol comenzaba a plantar cara a las nubes que derrotadas iban ascendiendo, dispersándose gradualmente. Al encontrarse cerrado al público a esas tempranas horas, nos dirigimos a Toral de los Guzmanes, donde en su excesivamente modernizado Palacio, pues es más palacio que castillo, se encuentra el museo del botijo que en esta ocasión no visitamos por ser muchos los kilómetros y paradas que nos esperaban. Dicho palacio fue construido en el siglo XIV por Ramírez de Guzmán, señor de la villa. Tras una nueva sesión fotográfica, pusimos rumbo a Laguna de Negrillos, haciendo una parada previa en Villaquejida, pueblo natal de nuestro compañero Goyo, quien por tal motivo ya había tomado el mando del grupo. Ya en Laguna de Negrillos, nos recreamos especialmente en su castillo, no sólo por su gran belleza a pesar de la ruina del mismo. Nos resultó anecdótico la cantidad de cigüeñas que lo habitaban, que si bien a priori no resulta llamativo, si lo fue en nuestro caso dada la proximidad de la fecha de la boda de Goyo y Emi, lo que les hicimos saber para que fueran haciendo los correspondientes planes familiares. Este castillo data del siglo XIII y fue reconstruido posteriormente en el siglo XV por los padres de Don Suero de Quiñones que lo utilizaron como residencia temporal. Actualmente, como casi todos, se encuentra en estado de ruina progresiva. A continuación nos dirigimos a Alija del Infantado, preciosa y monumental localidad que además del castillo, poblado medieval y otros monumentos de histórico interés, alberga el museo de la labranza, que por cuestión de tiempo tampoco pudimos visitar.

El Castillo de los Pimentel, fue construido en el siglo XV y en su interior se halla el Palacio de los Ponces, del siglo XIII. De allí, con la premura que el estómago nos exigía, visitamos el último castillo, privado y cerrado al público, el Castillo de Quiñones, en Quintana del Marco, que tan solo mantiene en pie una torreta, la torre del Homenaje, que sirve de vivienda a las cigüeñas. Este castillo se alzó en el siglo XV por obra y gracia de la familia Quiñones, Condes de Luna. La verdad es que es una lástima como a medida que vas visitando castillos, ves con tristeza el permanente abandono y olvido al que son sometidos, observando como consentimos la ruina de nuestra historia monumental.
Aunque aún quedaba por la zona algún castillo más, o resto de los mismos, el Restaurante Juan Luis, en Astorga, lugar habitual para todos nosotros y donde indiscutiblemente se paladea el mejor cocido maragato de la zona, esperaba ansioso nuestra visita obligándonos a encaminarnos hacia aquella ciudad ahora encabezados por su nativo Andrés, con la única parada necesaria para “enterrar” a la avispa que con gran habilidad se coló en el casco de Julián, no dejando más huella que un pequeño hinchazón en su cabeza. Tras la foto junto al ayuntamiento de Astorga y que sirve para conceder veracidad a nuestra estancia, y después del aperitivo previo en la Cervecería La Esquina, famosa por sus excelentes tapas, a algo más de las tres de la tarde y acompañados además por Raquel, vecina de la ciudad y buena amiga de Tino, saciamos definitivamente nuestras ansias gastronómicas, abandonando el prestigioso restaurante sobre las cinco y media de la tarde, dirigiéndonos a León, a nuestro habitual lugar de salida y llegada, Cervecería La Fábrica donde nos daba la bienvenida Silvia, la hija de Luis, felicitándonos por haber conseguido un día más, salir juntos y volver juntos.

Agradecimientos a: Faustino García y Luis Tascón. Megas de León
www.malibuleon.com

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