Sólo hay algo peor que una mala ley. Y es una “ninguna ley”. Porque cuando algo está prohibido, estarás o no de acuerdo, pero sabes a qué atenerte. Tú decides si cumples o cargas con las consecuencias de no hacerlo. Pero cuando algo no está ni prohibido ni permitido... sino todo lo contrario, genera indefensión y arbitrariedad y acabas dependiendo de la discrecionalidad -léase buen humor- del señor agente de la ley. Uno decide que te multa porque no se puede ir de esta manera con una moto... otrLeer más...
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