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YAMAHA TMAX 500: RENOVARSE O MORIR… DE ÉXITO
Hans Van Zundert Nurburgring pruebas Tmax yamaha tmax 500  
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Después de 100.000 unidades vendidas desde el 2000, año de la aparición de la Tmax, Yamaha ha decidido evolucionar el scooter deportivo por excelencia. Su sucesora tiene que luchar duro para mantener el cetro de la categoría y más ahora que la competencia ha decidido atacar a este sector. La Tmax se renueva para ser mejor de lo que ya era y hasta Japón nos hemos ido para comprobarlo.
El tiempo pasa para todos y lo ha hecho también para la Tmax que ha necesitado cambios importantes para mantener la calidad de su predecesora. La importante reducción de peso obtenida gracias a la fabricación del chasis en aluminio, de acero en la versión anterior, le proporciona a la Tmax unas mejores cualidades deportivas que ya eran el aspecto más destacable en el anterior modelo. Yamaha ha visto como la competencia fabricaba nuevos megascooters deportivos con la intención de arañar cuota de mercado a la Tmax. La Gilera GP800 es, sin duda, el mejor ejemplo de competencia directa. Serán los 8 años de experiencia que lleva la Tmax a sus espaldas, pero de momento, consigue mantener su reinado dentro del sector de los megascooters deportivos.
EL NURBURGRING JAPONÉS
Cuando acudes a la presentación de un scooter, por muy maxi que sea, lo último que esperas es que la prueba se realice en un circuito cerrado. Yamaha preparó una presentación bien diferente a lo habitual. Dejar a 25 probadores internacionales por las calles de Tokio teniendo en cuenta que los nipones circulan por la izquierda, se nos antoja como una lotería en la que el riesgo supera el premio, así que nada mejor que una zona bien acotada donde poder exprimir todo el potencial de este modelo. Sin duda más seguro, y también mucho más deportivo, como el carácter que Yamaha ha buscado desde siempre en la Tmax.
A unas dos horas de Tokio, en Shuzenji, encontramos el CSC (Cycle Sports Center), unas instalaciones usadas para ir en bicicleta homologadas por la UCI (Unión Ciclista Internacional) pero que esta vez, serviría para que una quincena de Tmax, rodaran en un sentido por la mañana y en sentido contrario por la tarde. El circuito, situado en medio de la montaña nos recuerda al viejo Nurburgring. Subidas y bajadas, juntas de dilatación, curvas de gran peralte, escapatorias casi inexistentes y un asfalto que nada tiene que ver con el de un circuito habitual, fueron algunas de las maravillas que nos encontramos en el trazado.
Aún y lo peligroso del circuito, debo admitir que disfrutamos como niños con zapatos nuevos. El Tmax se mostró impresionante solo pudiéndole reprochar que en conducción muy deportiva, el caballete central, el lateral y las tapas laterales delanteras rascan de forma constante en el suelo. Cuando te subes a ella, recuerdas que estas encima de un megascooter por la posición y la comodidad que te ofrece. La posición erguida junto al confortable asiento, la cúpula más elevada que en el modelo anterior y la posibilidad de poner los pies en dos posiciones distintas, conseguían que las tandas de 20 minutos que hacíamos, fuesen como un leve cosquilleo para nuestros cuerpos lo que nos lleva a pensar que en circulación por carretera abierta, la comodidad todavía es mayor.
Otro cambio que ha sufrido el nuevo modelo son las llantas, que pasan a ser de 15” tanto la delantera como la trasera que junto a los Dunlop Sportmax que calzan, nos ofrecían una pisada firme a la entrada de la curva y una gran estabilidad en las curvas largas. El motor 500 parece que se quede pequeño, y seguro que Yamaha puede aumentar su cilindrada pero como la propia marca dice, ¿Para qué más? Con este motor que ofrece una velocidad punta de 180 Km/h con unas recuperaciones y una aceleración buenas, no es necesario, al menos por el momento, aumentar la cilindrada.
Como verás más adelante, pudimos hablar con el responsable de Marketing de Yamaha Europa. El mejor que yo, te explicará el porqué del no aumentar la cilindrada. Los frenos, de perfecto funcionamiento, no desfallecieron ni un instante durante todo el día después de usarlos a conciencia en las subidas y bajadas del circuito. Ante tanto aspecto positivo, es difícil no disfrutar con este modelo, y a fe que lo hicimos durante todo el día. Lo complicado del circuito de 5 km de longitud provocó algún que otro susto que la Tmax se encargaba de subsanar poniendo todo lo que tu no habías puesto en la maniobra.
Teniendo la seguridad de un circuito cerrado, nos atrevimos a buscar los límites y los encontramos sin duda en la altura libre al suelo. Llega un punto, que son demasiados los elementos que van rascando el suelo y un pequeño movimiento del scooter en una junta de dilatación pueden llevarte al suelo sin tiempo a reaccionar.
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