Volver

Portada » Pruebas » Pruebas » YAMAHA X-MAX 250i: ¡¡¡CUANDO SEA MAYOR SERÉ UN T-MAX!!!

Etiquetas

Yamaha X-Max 250i  

.

YAMAHA X-MAX 250i: ¡¡¡CUANDO SEA MAYOR SERÉ UN T-MAX!!!

Viva Scooter nº 011

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Gonzalo De Martorell  Fotos  Diego Sperani 

1. Yamaha X-Max 250i2. Más información3. Ficha técnica4. Valoración

cerrarEnviar este artículo a un amigo:

Datos de tu amigo:

Tus datos (para poder indicar quién se lo manda):

No descubrimos nada si decimos que los X-Max se han convertido en uno de los mayores éxitos de la gama scooter de Yamaha de los últimos años. En sus primeros pasos comerciales le fue muy bien la etiqueta de “hermano pequeño” del T-Max. Pero ahora ya vuela solo. Y lo hace, además, con la renovada energía que le da su flamante inyección electrónica...

Tenía, lo confieso, mucho interés en probar el X-Max 250 EFI. Una de las primeras cosas que hice para la recién inaugurada etapa MotoViva fue su presentación en Córcega y ya entonces la versión carburada me transmitió unas sensaciones magníficas. La EFI presenta innumerables ventajas en mantenimiento, consumo, emisión de gases... y es inevitable que, a medio plazo, destierre a los carburadores a los libros de historia de la mecánica como ocurrió con los delcos, por ejemplo. Sin embargo -lo cual no implica que sea necesariamente un defecto- siempre tiende a suavizar las reacciones de los motores y a darles un tacto más eléctrico. En una moto de gran cubicaje, con caballos de sobras y una caja de cambios con la que trabajar, no importa demasiado.
Pero en un vehículo ciudadano con cambio automático y potencia más escasa, el efecto se hace mucho más palpable ya que se busca sobre todo una buena salida. En el caso de un scooter con pretensiones sport eso puede significar despersonalizarlo por completo. No ha sido así. Ya lo avanzo para tranquilidad de potenciales interesados: el X-Max mantiene el brío y las prestaciones características de la familia. Es verdad que también en este caso la inyección le ha suavizado un poco el carácter, pero sólo un poquito... lo suficiente para hacerlo más amable...

SCOOTER DEPORTIVO DE VERDAD
El X-Max siempre ha sido un scooter con personalidad -nótese que me esfuerzo por no emplear la palabra “bonito” o “feo” que no dejan de ser conceptos subjetivos- y en ese sentido, estética y ergonómicamente, el X-Max no cambia respecto a su antecesor manteniendo sus líneas angulosas a medio camino entre lo convencional y lo deportivo. En muchos otros modelos y para muchas otras marcas, la calificación de “scooter deportivo” se limita a lucir una decoración más agresiva o la implementación de algún elemento puntual más tecnológico que el resto de la gama y que justifique dicho adjetivo. En Yamaha no. En Yamaha el concepto “scooter deportivo” significa exactamente eso y ahí está el T-Max para crear escuela. Por tanto, primer dato a tener en cuenta: el X-Max bebe de las mismas fuentes que el T-Max. Es menos radical porque también su precio y sus prestaciones lo son respecto al mayor de la saga... pero juega claramente la baza de presentarse como su hermano de 250.
Como uno comienza a tener ya una edad provecta y no está para posturitas retorcidas al manillar en lo que más me acabo fijando al valorar un scooter es en el confort y en la capacidad de carga. (Que una de las características que acompaña a la edad provecta es, precisamente, que necesita de mucho equipaje diario para su subsistencia).
En este sentido hay que recordar que el X-Max es un scooter sport y eso se hace especialmente notorio en dos aspectos: en que es un scooter alto y en que “encaja” muchísimo al conductor en el puesto de conducción. No es en absoluto incómodo pero conviene tenerlo en cuenta y no llamarse a engaño: no es un maxiscooter “sillón con ruedas” -como podría ser un Burgman 250, por poner un ejemplo de eventual competidor- sino un scooter deportivo muy compacto para su cilindrada. Lo repito: es muy alto; con mi estandar 1,74 m al parar debía elegir entre apoyar los dos pies en el suelo pero de puntillas o sólo uno con toda la planta del pie en el pavimento. Claro que esto de la altura tiene su razón de ser: gracias al buen compromiso de la parte ciclo -razonable rigidez y buen tarado de suspensión- el Yamaha permite enfrentarse a los virajes con una eficacia incuestionablemente mejor que otros modelos scooter más convencionales. Vamos, hablando en plata... que el X-Max permite “inclinar” a gusto en las curvas -de acuerdo, dentro de un orden scooter pero inclinar al fin y al cabo...- y si fuera bajito tocaría con todo por el asfalto... O sea, que es alto porque debe serlo para transmitir “feeling” deportivo... aunque lo de la altura ha de ser tenido en cuenta por usuarios de poca estatura.

Por la misma razón es, también, un scooter que permite mover muy poco el cuerpo una vez aposentados en el asiento. Los pies quedan prácticamente fijos a la plataforma y el trasero, “enganchado” a la tapicería antideslizante. (De verdad, jamás había probado ni siquiera en una moto de gran cubicaje una tela antideslizante realmente tan antideslizante... es impresionante. Te pega con cola al asiento...). Y, de nuevo, hay que matizar que esto no es un defecto sino, al contrario, una característica buscada por el fabricante ya que estamos hablando de un vehículo de buenas prestaciones y Yamaha quiere que se sienta como tal en la carretera. Por eso en Palau de Plegamans, que son plenamente conscientes de la radicalidad de su producto, ofrecen como alternativa el X-City, que partiendo de idéntica base mecánica presenta un conjunto menos radical.

DULCEMENTE ME LLEVA
Probablemente, a quienes ya conocían el concepto X-Max, lo dicho hasta ahora les habrá sonado familiar pero poco novedoso. Lo realmente nuevo está en el motor y en esa comentada inyección electrónica que le ha sentado de maravilla. El monocilíndrico ha suavizado un poco sus reacciones porque la carburación siempre tiene una “patada” que no tendrá jamás la EFI pero lo positivo de todo esto es que en Palau de Plegamans -recordemos que el X-Max se fabrica en las instalaciones de Yamaha Motor España- han conseguido que el motor siga teniendo ese pelín de mala uva y de nervio que debe caracterizar un modelo de este tipo. El motor sigue siendo brillante en aceleración -sin duda uno de los mejores 250 de su segmento- pero ahora destaca por lo mucho que se estira.

La presencia de la EFI le ha hecho ganar casi 1.000 vueltas arriba y donde el anterior X-Max rendía ya su alma, el “inyectado” aún aguanta el tipo. En ciudad probablemente esto no sea tan decisivo pero en autopista -y tarde o temprano los usuarios se animarán a hacer ruta de cercanías- se agradece mucho. El X-Max se coloca sin problemas en la velocidad máxima legal y le sobra fuelle -pero vamos, mucho fuelle...- para adelantar sin apuros. El otro punto en el que el modelo supera al anterior es el de la suavidad de marcha. Ni vibraciones, ni rumorosidad... al ralentí el X-Max es tan silencioso que en un par de ocasiones me sorprendí mirando si se me había parado. Y a alto régimen tampoco los decibelios van más allá del habitual zumbido de los scooter al uso.

En eso sí que la EFI es imbatible. Allá por donde pasa proporciona suavidad. ¡¡¡Si hasta las rudas Harley-Davidson con inyección son una delicia de finura!!! Recapitulemos pues, al llegar a este punto. Tenemos que el X-Max inyectado es más suave de funcionamiento que el carburado, corre y acelera esencialmente igual y se estira un poco más en velocidad punta. Eso lo hace aún mejor para desplazamientos de cercanías, en los que su velocidad punta se coloca sin problemas a la altura de cualquier otra moto de 250.
Pero el hecho de ser un scooter compacto de vocación deportiva exige sacrificios y en este caso es la protección aerodinámica. Esto de escribir de motos tiene un altísimo componente de gusto personal y a mí nunca me han gustado mucho estos parabrisas a los que parecen faltarle 5 centímetros para protegerte del todo. O hacemos un simple cupulín o hacemos un señor carenado que te cubra de verdad, pero estos parabrisas a medio camino...

PECULIAR ERGONOMÍA
Todo esto está muy bien pero al final, en un porcentaje altísimo de casos, a la hora de decidirse por un scooter lo que acaba inclinando la balanza es la estética y el confort ya que las prestaciones -a partir de un determinado nivel de vehículo- son muy similares y en todo caso más que suficientes para las necesidades diarias de uso urbano. Y, por eso, las marcas buscan en la ergonomía y las sensaciones el principal reclamo para sus modelos. De hecho un scooter deportivo lo es más por la postura de conducción y el “feeling” que transmite que por lo que corra o deje de correr. Y eso obliga también a aceptar una serie de premisas: en los scooter GT vas “estirado”, en los sport vas “flexionado”.

El X-Max pertenece a este último grupo: sentado en la típica postura de 4, con las rodillas muy flexionadas y los pies literalmente encajados en la plataforma. Los brazos quedan bastante bajos, así que el resultado es peculiar aunque el compromiso está bien conseguido porque transmite ese carácter más agresivo que buscan sus usuarios sin perder confort. El pasajero viajará a gusto ya que dispone de un espacio también muy amplio. Eso sí, se coloca en un plano ligeramente superior, lo que obligará a un ejercicio de flexibilidad a los acompañanantes de menos estatura. Personalmente me gustaría ir menos “encajado” y disponer de más libertad de movimiento pero, como decía antes, cada conductorcillo tiene su librillo y, además, eso aumenta mucho la sensación de ser uno con el scooter.
Quizás por eso también se acaba llevando el X-Max a base de frenadas fuertes y ahí sí vemos una de sus mejores virtudes: frena estupendamente bien. De los mejores de su categoría con frenada convencional. Más que potente, es muy dosificable y eso te permite tirar de leva con tranquilidad sabiendo exactamente hasta donde puedes llegar. El equipamiento es excesivamente convencional, así que se hace evidente que Yamaha ha querido ahorrar costes en este apartado, pero más allá no merece ningún reproche importante ya que tiene todo lo que se necesita y lo muestra de modo legible y claro, incluido un avisador de cambio de lubricante. Nos encontramos, en resumen, ante un X-Max que no ha perdido ni un ápice de carácter sport y diversión... pero mucho más suave de marcha y económico en sus consumos.

Esencial 
MarcaYamaha
ModeloX-Max 250i
MotorMonocilíndrico, 4T, refrig. líquida
Cilindrada249,7 cc
Potencia20 CV a 7.500 rpm
Parte motor 
Diámetro x Carrera69 x 66,8 mm
Par motor20,8 Nm a 6.250 rpm
EncendidoElectrónico CDI
AlimentaciónInyección electrónica
EmbragueAutomático, centrífugo
Parte ciclo 
ChasisEn aluminio
Supensión delanteraHorquilla hidráulica con 110 mm de recorrido
Suspensión traseraDoble amortiguador hidráulico con 95 mm de recorrido
Freno delanteroDisco de 267 mm
Freno traseroDisco de 240 mm
Neumático delantero120/70-15”
Neumático trasero140/70-14”
Altura asiento785 mm
Distancia entre ejes1.545 mm
Peso en seco164 kg
Cap. depósito gasolina12,5 litros
Mas información 
Para más informaciónYamaha Motor España; Telf. 93 703 15 00
En positivo 
        Frenada, suavidad de marcha, capacidad bajo el asiento, prestaciones, aceleración.
En negativo 
        Altura asiento pasajero, habitabilidad plataforma reposapiés, cuadro de instrumentos convencional, protección parabrisas.

1. Yamaha X-Max 250i2. Más información3. Ficha técnica4. Valoración

Puntúa el artículo
- Puntuación media 3/5 (110 votos)



Para dejar un comentario regístrate o accede si ya eres usuario.

Aviso legal - Acerca de - Contacto - Política de privacidad - Mapa Web - MC Ediciones - Passeig Sant Gervasi, 16-20 08022 - BARCELONA

Publicaciones online de MC Ediciones, S.A.MC Ediciones

© 2008 MC Ediciones, S.A. | Powered by Newcomlab